Fluent Spanish Express Podcast, episodio número 544.
Aquí tenéis todo en español que no os enseñan los libros. ¡Comenzamos!
Muy buenos días, bienvenidos, bienvenidas a un nuevo episodio de Fluent Spanish Express Podcast. Hoy es martes 24 de junio de 2025. Mi nombre es Diego Villanueva y cada semana os traigo un nuevo episodio del podcast más desafiante de español avanzado. Ya sabéis, sin adaptar la velocidad ni el vocabulario, sin guión, sin filtros, el español tal y como lo hablamos los nativos españoles.
Primer episodio desde el otro lado del charco. Bueno, en realidad desde el otro lado del charco, si estáis fuera del continente americano, y es que en el último episodio, que fue ya hace más de un mes, pues os contaba que me iba de España. Bueno, pues ya me he ido de España. Primer episodio desde Colombia.
En realidad no es el primer episodio que grabo desde aquí, desde Colombia, porque ya en 2021, cuando estuve aquí de visita, pues ya grabé algún que otro episodio. Pero este sí ya es, pues aquí, digamos, en esta nueva etapa de mi vida en la que estoy aquí viviendo en Colombia, como os había contado. Y bueno, pues una experiencia nueva, una experiencia diferente, horarios diferentes. Y bueno, hoy os voy a contar algunas cositas de todo esto.
En principio, mi plan durante el último mes antes de marcharme de España, pues era ir contándoos todo el proceso a través del podcast, a través de un newsletter. Pero la verdad es que al final pues se me ha hecho bastante bola porque he tenido muchas cosas, ahora os cuento. Y al final, pues nada, hasta hoy no me he podido poner con todas estas cosas.
Como digo, nos hemos mudado, hemos salido de España, hemos estado durante el último mes haciendo un montón de cosas, solucionando un montón de contratiempos, porque al final mudarse a otro país pues es un montón de documentación, de papeleo. Encima nosotros viajamos con nuestra perra, con lo cual, imaginaos también todas las cosas. Necesitaba muchísimos más documentos que nosotros y muchísimas más cosas.
Y bueno, pues también despidiéndome. Despidiéndome de las personas, despidiéndome de mi familia, de mis amigos, despidiéndome también de las cosas, de los lugares, de cosas que pues, bueno, eran parte de mi rutina diaria y que ahora pues ya no lo son. Simplemente pues he cambiado de cosas y bueno, de entorno básicamente, pues hay algunas cosas que ya no voy a tener tan a la mano como tenía antes. Pero todo esto os lo iré contando por aquí.
Estuve preparando, como digo, todas estas cosas de documentación, preparando también la salida del país. Hay un montón de cosas. Si os habéis mudado alguna vez de un país a otro, pues sabréis la cantidad de cosas que hay que hacer porque al final no todo es tan fácil como parece. Mudarse no es como tan bonito como en Instagram, que te vas a otro lado y ya estás, sino que hay un montón de cosas, un montón de cajas, un montón de despedidas, de deshacerse de cosas, de muchísimas cosas que han pasado durante estas últimas cuatro semanas y que han sido muy muy intensas y que además, a decir verdad, tengo que decir que incluso en algún punto confusas porque no tengo muchos recuerdos ya de los últimos días en España porque bueno, pues digamos que estaba casi en piloto automático haciendo todas las cosas, intentando solucionar las cosas lo más rápido posible y de la manera más efectiva porque son muchísimas cosas las que he tenido que hacer, las que hemos tenido que hacer.
Y bueno, pues ahora ya estamos aquí más tranquilos.
El vuelo fue largo, se me hizo eterno. Volamos desde Oviedo, desde Asturias, desde mi región, hasta Madrid, que eso es un vuelo bastante sencillo, bastante fácil, apenas una hora y cuarto. Creo que además el piloto pues lo hizo bastante rápido.
Como anécdota, contaros que tenía sentado al lado al ex piloto de Fórmula 1, Pedro Martínez de la Rosa, que bueno, pues con mucha experiencia, que además es comentarista en la televisión para la Fórmula 1. La verdad que me hizo bastante ilusión tenerlo al lado e incluso el piloto hizo un comentario sobre la rapidez del vuelo, pues haciendo un símil con el piloto de Fórmula 1, Pedro Martínez de la Rosa.
Quizás, bueno, las personas que no seáis muy aficionadas a este tipo de deportes, pues quizás no lo conozcáis. Es lógico, no es tan famoso como otros, pero la verdad es que a mí me moló. Me moló tenerlo al lado, no sé, fue una experiencia interesante.
Además, una cosa que me hizo gracia es que, bueno, ya sabéis que cada vez los aviones son más pequeños, los espacios entre los asientos son cada vez más diminutos. Y yo pensé, joder, este tío que pilotaba un Fórmula 1 y si habéis visto alguna vez cómo es la zona del piloto o el espacio que tiene el piloto para meterse, pues estaba pensando, joder, este tío debe pensar que este avión es súper grande, súper espacioso, porque está acostumbrado a meterse en esas cabinas claustrofóbicas que tienen los Fórmula 1, los coches de Fórmula 1, para conducir. Entonces, bueno, estaba pensando, este tío debe estar aquí súper cómodo.
Bueno, el caso es que el vuelo de Asturias a Madrid fue bastante bien, no tuvo muchas complicaciones. Y bueno, luego llegamos a la terminal T4 de Madrid, del aeropuerto de Barajas, y nosotros teníamos que ir a la T4S, que es una terminal un poquito más pequeña a la que tienes que desplazarte en tren, bueno, en metro, que son cinco minutos, es una tontería.
Pero una de las cosas que más me moló del viaje es que encontramos, bueno, en esta misma terminal, en la terminal T4S, tuvimos la buena suerte de que en la última semana habían inaugurado un parque para perros, que está dentro de la misma terminal. Es decir, nosotros contábamos que íbamos a llegar a Madrid y que íbamos a tener que salir de la zona internacional para que nuestra perra pudiera hacer sus necesidades, porque luego iba a tener un vuelo bastante largo, pero resulta que no tuvimos que salir de ahí, no tuvimos que volver a pasar por seguridad ni nada de eso, lo cual es un rollo, porque al final tienes que sacar todas las cosas de tu maleta de mano y todo eso.
Y bueno, pues al final, en la propia terminal T4S, pues había un parque para perros, lo cual si alguna vez viajáis por España o por el aeropuerto de Madrid, que sepáis que en la propia terminal hay algunos espacios donde los perros pueden hacer sus necesidades, lo cual para nosotros estuvo muy bien y nos facilitó muchísimo la vida porque estuvimos tranquilamente ahí, además en una zona en la que no había muchas personas y que estuvimos relajados durante este momento, estas cuatro horas o cinco horas que tuvimos que esperar para coger el vuelo directamente a Colombia.
Y bueno, pues luego abordamos en el vuelo, nos metimos en el avión y tuvimos diez horas de vuelo por delante que fueron, pues para mí, muy largas.
Y os digo por qué muy largas. Bueno, pues básicamente como viajamos con nuestra perra, tenemos que estar pendiente de ella. Hicimos el vuelo o planificamos el vuelo para hacerlo durante la medianoche de España para que ella fuera durmiendo y así estar un poco más tranquilos. Pero la realidad es que al final, bueno, pues para un perrito pequeño estas cosas a veces generan bastante estrés, y eso a la vez a nosotros también nos genera mucho estrés. Y bueno, pues no fue un vuelo fácil.
Pude echar algunas cabezaditas, es decir, algunos podemos decir así como microsueños, básicamente de pocos minutos. Ni siquiera recuerdo una estar descansando bien.
Llegamos a Bogotá a las cuatro de la mañana, bueno, a las tres y media. Luego, entre pitos y flautas, pues todo el tema de pasar la seguridad, pasar todo el tema de la migración de la perra y todas estas cosas, pues al final salimos de allí a las cuatro y media o algo así.
Llegamos a casa y ya, pues digamos que arrancamos directamente el día, es decir, ni siquiera nos pusimos a dormir porque pensábamos que quizás, aunque estábamos muy cansados, lo mejor era pegarse una ducha y, como se suele decir, tirar millas. Es decir, pues empezar a vivir el día y luego ya cuando se nos acabara la energía, pues echarnos a dormir.
Pero bueno, estuvimos durante todo el día hasta casi las ocho o las nueve de la noche haciendo cosas. Pero al final, bueno, pues nuestra llegada la aprovechamos para visitar a algunas personas y hacer algunas cosas y al final se nos fue el día en todas estas cosas.
Y llegamos a la noche reventados directamente a la cama. Yo es que, vamos, no me acuerdo casi ni de meterme en la cama. Me metí y me quedé frito, me dormí a los dos segundos de todo el cansancio que tenía acumulado porque llevaba ya, pues como digo, más de, yo no sé, 40 horas sin dormir. Con lo cual, pues bueno, eso fue bien.
Estoy luchando aún contra el jet lag. Me levanto algunos días a las cuatro, a las cuatro y media de la mañana. Es cierto que aquí en Colombia la vida comienza un poco más rápido, más pronto. No es como en España. Aquí, cinco y media, seis de la mañana, pues la gente ya está bastante activa.
La ciudad es enorme. Enorme. Es un caos. Yo ya lo sabía, ya la había visitado y además es una ciudad que parece que está 24 horas viva. Es de estas ciudades que parece que siempre está pasando algo durante todo el día. En el momento en el que tú estás en la calle, mires a la calle, siempre hay alguna persona que está haciendo algo, que está, no sé, paseando, trabajando, lo que sea.
Entonces, bueno, eso es interesante también. El llegar aquí, adaptarse un poco también a los ruidos porque uno está acostumbrado a otro tipo de cosas.
Y además, para más inri, en nuestro caso veníamos de vivir en un pueblo de apenas mil habitantes. O sea, en un pueblo donde podías escuchar el silencio. O sea, era una cosa así. Ahora vives, o vivo, rodeado, vivimos rodeados de muchos más ruidos. Pero bueno, todas estas cosas que son lógicas, normales.
Y bueno, como digo, estoy luchando contra el jet lag. No me afecta mucho en el sentido de que, bueno, pues yo me siento cómodo despertándome pronto para empezar a trabajar y empezar a hacer cosas.
Si es verdad que hasta hoy, lunes 23 de junio, que estoy grabando este episodio de podcast, pues aún no me había podido sentar tranquilamente a trabajar. Poco a poco voy organizándome, organizando sobre todo también mi cabeza, porque bueno, pues viene de un mes con mucha agitación en el que estuve, pues bueno, haciendo todas estas cosas que os decía, intentando también seguir con algunas sesiones del programa de fluidez con los estudiantes, pensar nuevas ideas, nuevas cosas.
Y la verdad es que ahora estoy tratando otra vez de nuevo de coger un poco ese golpe de pedal, podríamos decir, ese ritmo y de poco a poco empezar a funcionar de nuevo al 100%. O si no es al 100%, por lo menos a un porcentaje muy alto.
Estamos buscando un espacio propio, tanto para vivir como para trabajar. Yo, de momento, pues estamos aquí un poco así de prestado y estamos ahí buscando, como digo, nuestro espacio, nuestro lugar, nuestras rutinas, nuestros momentos.
Y bueno, pues hoy, como digo, es uno de esos días en los que tenía ya ganas de que llegara. Tenía ganas de ponerme delante del micro, de ponerme delante del teclado para comenzar con la newsletter de nuevo, que por cierto la he enviado esta mañana, y donde iré contando cada día un poquito más todas estas cosas, todas las cosas que voy viviendo aquí en Colombia.
Así que si queréis suscribiros, en www.fluentspanishexpress.com —repito— www.fluentspanishexpress.com, ahí os podéis suscribir a la newsletter y todos los días os iré contando un poquito algunas cosas de las que voy viviendo aquí. Contrastes entre la vida en España y la vida en Colombia, que eso pues yo creo que va a dar mucho juego porque la verdad es que hay muchísimos contrastes.
Y bueno, pues como digo, ya así a primera vista, pues ya hay cosas que son cambios muy grandes. Por ejemplo, el tráfico. Sin ir más lejos, los atascos, los trancones —como dicen aquí en Colombia—, pues son muchísimo más grandes aquí. O sea, puedes tirarte horas en el coche para hacer una pequeña gestión de alguna cosita, que bueno, pues ya nos ha tocado hacer un montón de cosas.
Y también, por ejemplo, el clima. El clima de Bogotá es muy interesante porque, bueno, normalmente a todo el mundo que le preguntas… A ver, sí, todo el mundo que le preguntas o le dices que te vas a Colombia, pues dice: “¡Vaya calor que vas a pasar!” Bueno, a ver… Bogotá está en el trópico, tiene una especie de microclima, está aquí entre unos cerros que le dan unas características bastante interesantes.
La temperatura de aquí es bastante suave. Es una temperatura que yo podría comparar un poquito con el otoño en Asturias. Es decir, pues de pronto está lloviendo, de pronto sale el sol, hace frío, hace calor… O sea, es una cosa de estas, como digo yo, que tienes que ir por la calle con la maleta, con las cosas de playa y con las cosas de invierno.
Entonces, bueno, pues ahora todavía me toca un poco acostumbrarme a eso, a ir un poco preparado para el calor pero también a la vez preparado para que en cualquier momento me caiga un chaparrón y que de repente empiece a llover. Y bueno, pues estar preparado para todas estas cosas.
Yo soy una persona a la que no le gusta demasiado el calor, pero a la vez soy una persona que pasa mucho calor. O sea, es decir, que con poco calor que hace ya estoy como con la lengua fuera. Entonces, pues tengo también que aprender a regular todas estas cosas y eso… pues bueno, estamos, apenas hemos aterrizado aquí hace menos de una semana.
Supongo que en los próximos días me pondré malo, por supuesto. Ya sabéis, pues este año además que estoy pillando todos los virus posibles, pues yo creo que esto no va a ser una excepción y que en los próximos días me pondré malo y tendré una gripe o alguna cosa, porque ya sabéis que los virus también cambian. Es algo de lo que creo que no voy a ser capaz de escapar, pero bueno, es normal, ya cuento con ello.
Y luego, pues de las cosas que me están sorprendiendo mucho, es en el barrio en el que estoy ahora mismo, en el que estoy en estas primeras semanas, lo tranquilo y lo bueno… No sé. Había estado pensando en las últimas semanas en España que pasear, como lo hacía en Asturias, en España, no iba a ser lo mismo o que no iba a poder hacerlo.
O sea, de alguna manera estuve con un poco de nostalgia, pues despidiéndome de esta práctica que tanto me gusta, que es salir por ahí a caminar escuchando podcast. Pero me he encontrado que en este barrio —no sé si en otros, pero en este concretamente— es muy cómodo, muy seguro salir a caminar por ahí.
Y yo me voy con mi podcast, además luego hago otras cosas y la verdad es que está muy bueno. Esto no me lo esperaba, la verdad. Tengo que reconocer que no me esperaba poder salir a la calle con la facilidad con la que estoy saliendo y eso me mola, porque, bueno, pues supera mis expectativas.
De alguna manera yo estaba pensando que iba a tener que estar bastante encerrado y en realidad no. En realidad, de hecho, ahora cuando termine este podcast me voy a ir a caminar un ratito. Y bueno, pues estas cosas me están sorprendiendo para bien.
El caos de mudarse y a la vez seguir trabajando es un reto increíble. O sea, tanto que a veces, bueno, sinceramente, no sabía ni en qué día vivía, ni qué cosas tenía que hacer, ni qué cosas tenía pendientes.
Y bueno, pues al final esta parada, podríamos decir, de publicar el podcast, de publicar la newsletter durante estas últimas cuatro semanas, pues me ha venido bastante bien. Me ha venido bastante bien porque he estado más presente en las cosas que estaba haciendo, en despedirme de las personas, en disfrutar de algunos momentos, de algunas cosas que quizás no voy a disfrutar durante un tiempo. Y bueno, pues esto ha sido bonito.
Y a la vez también me parece curioso que cuando yo trabajaba para otras personas o trabajaba, por ejemplo, en el banco, en otros lugares, pues el hecho de volver de vacaciones —bueno, vamos a decir que esto fueron las vacaciones, que no lo fueron— pero el hecho de volver a trabajar después de un parón para mí suponía un gran estrés y, sobre todo, algo que no quería hacer. Se notaba que no me gustaba lo que estaba haciendo.
Sin embargo, ahora, hoy, sí que este primer día en el que me he sentado aquí tranquilamente, me he puesto a responder algunos e-mails —que por cierto tengo un montón de e-mails en mi bandeja sin responder, haré lo que pueda, no prometo nada— pues, bueno, esto me ha gustado.
Me ha gustado volver a sentarme aquí delante del ordenador, volver a, de alguna manera, conectar otra vez con vosotros, volver a mensajearme, a mandar e-mails, a hablarme con vosotros. Y bueno, pues eso me parece muy interesante. Eso significa que me gusta lo que hago, que me gusta lo que estoy haciendo, que disfruto mucho y que disfruto de que vosotros y vosotras estéis al otro lado, que estéis aquí conmigo, que estéis escuchándome, leyéndome, compartiendo las clases y todas las cosas que se me ocurren y que están pensadas para llevar vuestro español al siguiente nivel.
Bueno, nos vemos el próximo martes. Como os decía, si queréis estar al tanto de todos estos chismes, de todas estas cosas que voy a ir contando, pues suscribíos a la newsletter en www.fluentspanishexpress.com.
Y nada más. Que estoy muy contento de estar aquí de nuevo. Estoy muy contento de haberme sentado aquí delante del micro a contaros todas estas cosas, de saludaros. Y espero que vosotros y vosotras también estéis contentos y contentas de escucharme y de leerme.
Así que nos vemos el próximo martes. Que tengáis muy buena semana.
¡Adiós!