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588. Cómo decir cosas simples sin sentir que hablas como un niño

EPISODIO

¿Hablar simple significa hablar mal? En este episodio desmontamos una idea muy común entre estudiantes avanzados: creer que para sonar mejor hay que hablar de forma más compleja.

Fluent Spanish Express Podcast · Episodio 588
588. Cómo decir cosas simples sin sentir que hablas como un niño
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Hay algo que le pasa a mucha gente cuando habla español.

Entienden cosas súper complejas, leen muy bien, escuchan muy bien, pero cuando hablan sienten que dicen cosas demasiado simples.

Esto genera una sensación muy rara, lo típico de «joder, es que estoy hablando como un niño de cinco años, ¿cuántas veces habré escuchado esa expresión?».

Vale, es súper frustrante, obviamente.

Hoy vamos a ver y os voy a llevar la contraria de por qué para mí esto no es un problema y además os voy a decir cómo usarlo a vuestro favor.

Este es el episodio 588 de Fluent Spanish Express Podcast.

Hoy es martes 2 de junio de 2026.

Yo soy Diego Villanueva y cada semana os traigo un nuevo episodio del podcast más desafiante de español avanzado.

¿Y por qué digo esto siempre?

Bueno, porque sin adaptar la velocidad, ni el vocabulario, sin guión, sin filtros, el español tal y como lo hablamos los nativos españoles.

Hablar simple no es hablar mal

Bien, hoy vengo a romper un mantra, una idea, algo que está en muchas cabezas.

Seguramente algunas personas que estéis escuchando esto pensaréis y voy a deciros lo contrario.

Voy a llevaros lo contrario y además lo voy a argumentar.

Os voy a decir cómo podéis utilizar el hecho de hablar de una manera un poco más simple.

Porque primera idea clave, hablar simple no es hablar mal.

Mucha gente piensa que tiene que utilizar frases súper complejas, estructuras increíbles, la de Dios, o sea, tienen que, cuando están hablando, tienen que mostrar que casi son un premio Nobel del aprendizaje de español.

¿Vale?

Entonces, vamos a poner un ejemplo muy concreto.

Imaginaos que queréis decir algo así como… que se me ocurre que pueda ser así como un poco ñoño.

Considero que esta situación es bastante complicada y genera ciertos problemas que podría…

Vale, fijaos.

Considero que esta situación es bastante complicada y…

Ostia, ¿quién eres tú? ¿Góngora?

No, por favor.

Entonces, ¿qué diríamos los nativos?

Es complicado.

No, esto es un puto lío.

No, no, está jodido.

O sea, esto…

Vale, obviamente no siempre vamos a hablar así, pero fijaos que cuando habláis con un nativo nos lleva siempre hacia esas frases ostentosas y esas estructuras que parece que están sacadas de un libro del siglo XVI.

No, no, o sea, considero que esta situación…

¿Quién dice eso?

Salvo que estés en un juzgado o alguna cosa así.

Pero es complicado.

Esto es un lío.

Diego, esto está jodido.

O sea, cuanto más simple más natural.

Y ahí os llevo a otra idea que me viene aquí a la cabeza que es la naturalidad no está en la complejidad, está en la simplicidad.

Vale, lejos de lo que podamos pensar la naturalidad es simplicidad.

Es así de sencillo.

Primero fluidez, luego claridad y después complejidad

Vale, ¿qué hacemos muchos cuando tenemos más nivel?

Intentamos decir cosas súper complejas.

Iniciamos una frase y queremos hacerlo de una manera muy rimbombante, de una manera increíble.

Queremos dejar a la otra persona con el culo torcido que diga «joder, lo que me acaba de decir este tío, esta tía, increíble lo que me acaba de contar aquí».

Y claro, ¿qué pasa?

Que cuando empezamos a…

Lo que en nuestra cabeza era increíble y sonaba muy bien pues empieza a caerse como un castillo de naipes, un castillo en el aire, ¿no?

Que de repente empezamos a dudar y bueno lo que quiero decir es que no sé qué…

Y al final se nos cae todo abajo y ahí ya no suenas avanzado.

Ahí ya no suenas directamente porque te quedas bloqueado o bloqueada y ahí se jodeó el tinglao y ya no sabes muy bien cómo continuar.

¿Vale?

Entonces, a veces el ser un poco más simples nos ayuda mucho a que nuestro discurso crezca.

Ahora os voy a explicar.

Venga, mira.

El orden correcto que yo creo, y esto podréis rebatírmelo y podréis decir que no estáis de acuerdo de lo que es, pero yo con mi experiencia creo que el orden correcto para todo esto es primero fluidez, es hablar primero con fluidez, segundo claridad y tercero complejidad.

Para mí nunca al revés y hay muchas personas que intentan hablar de manera compleja cuando todavía no son claros en su discurso y cuando todavía no tienen fluidez cuando hablan.

Es que lo hacen al revés.

Es como empezar la casa por el tejado.

Así de sencillo.

Entonces, primero fluidez.

Hablemos con fluidez.

¿Cometemos errores?

Sí.

¿Lo hacemos de manera simple?

Sí, pero a partir de la fluidez es donde podemos empezar a construir algo diferente.

¿Vale?

Luego, lo que tenemos que intentar hacer es organizar mejor nuestro discurso.

Esto también lo entrenamos en www.fluentspanishexpress.com.

Si esto que estoy diciendo suena bien, escribidme.

«Oye, Diego, yo quiero entrenar eso que tú dices de hablar con claridad».

Vale, pues lo podéis entrenar.

Joder, tengo un montón de entrenamientos relacionados con la organización que os van a ayudar a hablar con mucha más claridad.

Y después, cuando ya tenemos fluidez y ya tenemos confianza, porque cuando hablamos con fluidez lo que pasa muchas veces es que tenemos más confianza a la hora de hablar y somos capaces de hacerlo con claridad, es cuando empezamos a meter complejidad.

¿Vale?

Es que es así de sencillo.

Cuando estamos aprendiendo a conducir, vamos ahí agarrados al volante como si fuéramos un mono que va agarrado a su madre y poco a poco, cuando vamos soltándonos, cuando vamos conduciendo con mucha más fluidez, empezamos a conducir con la mano puesta en la ventanilla y con una mano y todas estas cosas.

Entonces, no podemos pretender el primer día que llegamos a aprender a conducir hacerlo como si fuéramos un piloto de fórmula 1.

Aquí tenemos que empezar por lo básico.

Bien, entonces, primero tenemos que poder hablar y luego ya nos complicamos todo lo que queráis, pero antes de complicarse, joder, hagamos las cosas más sencillas.

Cómo usar lo simple a tu favor

Entonces, vamos a ver cómo usar lo simple a nuestro favor.

Lo primero y, hablando de la reacción, que llevo semanas siendo un pesado con todas estas cosas, pero es que de verdad que creo que es muy muy importante, a veces es mejor decir algo muy sencillo que quedarnos callados o calladas y no decir absolutamente nada.

Me gusta este podcast.

Muy bien, perfecto.

Mejor decir eso que quedarte callado y que yo no sepa que te gusta este podcast.

O sea, dime que te gusta el podcast, aunque sea muy simple, la manera en la que lo dices.

Diego, me gusta mucho tu podcast.

Bien, o sea, de puta madre.

Yo recibí el mensaje, estoy muy contento porque tú piensas que mi podcast es muy bueno o que te gusta mi podcast y ya está.

Perfecto, bien.

Entonces, mejor decir algo que quedarnos callados, calladas, aunque sea simple.

Vale.

Construir poco a poco

Otra manera, construir poco a poco.

Es que al final las estrategias varían, o sea, son parecidas todas, pero es que es todo sota cabello y rey, siempre las mismas cosas.

Construir poco a poco.

Empezamos simple.

Me gusta tu podcast, Diego.

Simple, ya está.

Y vamos añadiendo.

Diego, me gusta tu podcast porque es un podcast increíble, porque me ayuda mucho con tu español, con mi español, porque todos los días aprendo algo nuevo, porque me divierto mucho cuando estoy… lo que sea.

Pero fijaos, empezamos con un «me gusta tu podcast» y a partir de ahí añadimos detalles.

Vamos construyendo poco a poco.

Vamos, hemos ya puesto la base de la casa, los cimientos, «me gusta tu podcast» y a partir de ahí vamos construyendo las razones por las que me gusta tu podcast.

O a lo mejor también incluso «me gusta tu podcast, pero a veces me cuesta mucho entender lo que dices, pero a veces no sé qué».

O sea, podemos construir a partir de algo muy sencillo.

Repetir ideas con otras palabras

Luego, otra estrategia.

Repetir las ideas con otras palabras, con otras estructuras.

Esto los nativos lo hacemos todo el día.

Nos repetimos más que un papagayo.

O sea, a veces yo mismo aquí en el podcast vengo con consejos, con cosas que estoy ahí, os digo, os digo, os digo y a veces en otro episodio digo otra misma cosa, pero es que… y lo digo con otras palabras y parece que es otra cosa distinta, pero es una cosa que hacemos constantemente y eso nos da mucha fluidez.

El ser capaces de construir las frases… yo siempre digo esto, lo mismo… no sólo hay un camino para decir las cosas.

Se pueden decir de millones de maneras, hay millones de soluciones y la fluidez precisamente es conseguir encontrar alguna de esas soluciones para decir lo que queremos decir, ¿vale?

En el menor tiempo posible y de manera la manera más natural posible, ¿vale?

Entonces no sólo hay un camino, hay muchas maneras de decir y no pasa nada si repetimos las ideas, ¿vale?

Importa más el cómo que el qué

Bien.

Y otra cosa, importa más el cómo que el qué, ¿vale?

Cuando pensamos en… ¡joder! es que hablo como un niño de cinco años… importa mucho nuestro tono, importa mucho nuestro ritmo, importa mucho nuestra reacción, lo digo todos los días y esto todo se entrena, se entrena el tono, se entrena el ritmo, se entrena la reacción, se entrena la entonación, todo, todo, todo, absolutamente todo se entrena y es imposible, imposible, imposible que seamos capaces de hacer las cosas bien si no lo entrenamos específicamente, o sea, llamadme loco.

Siempre digo lo mismo, cuando estoy leyendo algo en inglés mi pronunciación es espectacular, cuando hablo, hablo a la boca y digo lo mismo en voz alta, ¡joder! se me va bajo todo, ya no, ya no tengo esa pronunciación tan buena de Buckingham Palace, o sea, ya se me va todo abajo.

Entonces, esto se entrena, el cómo lo decimos, el cómo lo decimos, el tono, el ritmo, la reacción, todo, todo se entrena, es muy importante tener presente eso.

No vamos a hablar de manera más fluida si estamos escuchando podcast, si estamos viendo vídeos, si estamos… no, no, hay que hablar, hay que practicar y además hacerlo de una manera específica, no vale sólo ponerse a hablar y ya está.

Hay que saber, bueno, sí, se puede hacer así, pero vais a perder mucho el tiempo.

Lo que yo os propongo es un entrenamiento de fluidez en el que entrenáis de manera específica y de manera mucho más rápida y eficiente todas las cosas que están frenando vuestra fluidez.

No suenas como un niño por hablar simple

Bien, entonces, resumen, que ya me voy por las rabas.

No suenas como un niño de cinco años por hablar simple, suenas como un niño cuando no puedes seguir la conversación.

Es así de sencillo.

Cuando te bloqueas, cuando te quedas callado, cuando el bloqueo hace que no seas tú la persona que está tomando las riendas de la conversación, vale, entonces, ahí es cuando suenamos como un niño de cinco años.

Entonces, os propongo durante los próximos días, intentad no sonar como si estuvierais, como si hubierais ganado un premio Nobel de literatura, intentad simplemente no parar, intentad sonar de manera natural, intentad reaccionar, intentad hablar con un ritmo, una entonación más natural, haciéndolo simple, vale, no mezclemos todas las cosas a la vez.

Si queremos hablar de manera fluida, tenemos que hacerlo antes de intentar meter complejidad a las cosas que decimos, entonces, no necesitamos sonar de manera muy compleja, necesitamos sonar de manera natural.

Cierre del episodio

Y dicho esto, terminamos el episodio.

Espero que tengáis muy buena semana, espero que también que hagáis el test de fluidez, www.fluentspanishexpress.com y os recomiendo que os inscribáis al newsletter, porque pues en las próximas semanas os voy a ir contando algunas novedades y algunas cositas interesantes.

Además, oye, mira, la semana que viene es el aniversario, el quinto aniversario de Fluent Spanish Express, o sea, este año sí que me he acordado de celebrarlo, así que voy a hacer algunas cositas, así que la manera de saberlo es estando en el newsletter.

Nos vemos el viernes, que tengáis muy buena semana.

Adiós.