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589. 10 cosas que he aprendido escuchando a cientos de estudiantes

EPISODIO

¿Qué se aprende escuchando a cientos de estudiantes de español? ¡¡Mucho!! En este episodio comparto 10 cosas que he visto una y otra vez trabajando con estudiantes avanzados y que explican por qué la fluidez no se estudia: se entrena.

Fluent Spanish Express Podcast · Episodio 589
589. 10 cosas que he aprendido escuchando a cientos de estudiantes
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Como os decía el martes pasado, Fluent Spanish Express está a punto de cumplir 5 años.

Este año, a diferencia de otros, me he acordado de que llega el aniversario.

Supongo que es porque es el quinto, es una cifra así más redonda. Además los españoles con el 5, ya sabéis que tenemos una rima, ¿no?

Cinco por el curso…

No, mentira.

Bueno, el caso es que hoy he decidido hacer un episodio en el que voy a hacer una especie de… Bueno, reflexión, no sé cómo decirlo, de cosas que he aprendido escuchando a cientos de estudiantes, ¿vale?

Pues yo con Fluent Spanish Express llevo 5 años, pero antes de Fluent Spanish Express ya daba clases, ya estaba trabajando con muchos estudiantes.

Entonces hoy voy a hacer un episodio que podría hablar de mil millones de cosas que he aprendido escuchando y hablando con muchos estudiantes, pero bueno, voy a reducirlo a 10, que se me ocurran ahora, pues para no hacer esto interminable y que no estemos aquí todo el día con esto, porque tampoco es plan de ponerse aquí a hablar y estar toda la mañana, ¿no?

Bien, entonces, como digo, voy a contaros 10 cosas que he aprendido escuchando a cientos de estudiantes.

Este es el episodio 589 de Fluent Spanish Express Podcast.

Hoy es viernes 5 de junio de 2026.

¡Joder, cómo pasa el tiempo!

Yo soy Diego Villanueva y cada semana os traigo un nuevo episodio del podcast más desafiante de Español Avanzado.

¿Y por qué digo esto siempre?

Bueno, porque es sin adaptar la velocidad, ni el vocabulario, sin guión, sin filtros, el español tal y como lo hablamos los nativos españoles.

1. Entendéis más de lo que sois capaces de decir

Bueno, como os decía, hoy os traigo 10 cosas que he aprendido escuchando a cientos de estudiantes.

A ver, la primera y la que pienso siempre y en la que yo creo que podríais estar el 95% de las personas que estéis escuchando este podcast, es que entendéis más de lo que sois capaces de decir.

Bien, para muchos de vosotros, entender no es un problema.

Si estáis escuchando este podcast, ya tenéis esa pantalla, como se suele decir, pasada.

Ya habéis llegado a un nivel de comprensión auditiva cojonudo.

¿Por qué?

Bueno, porque si me estáis escuchando a mí, que estoy hablando como si estuviéramos en la barra de un bar tomándonos una cerveza, pues podéis entender casi a cualquier nativo.

Bueno, a ver, hay acentos y cosas, pero yo hablo de manera natural, de manera rápida, como hablo normalmente cuando no estoy delante del micrófono.

Y las personas que habéis trabajado conmigo sabéis perfectamente que yo nunca, nunca, nunca, nunca adapto mi manera de hablar.

Siempre os hablo como hablo siempre.

Entonces, el problema no es lo que entendemos, es lo que somos capaces de usar.

Y eso, ese pequeño desfase que hay entre nuestro nivel entendiendo y nuestro nivel hablando solo se soluciona hablando y entrenando nuestra habilidad de manera precisa y efectiva.

Bien, para eso ya sabéis, www.fluentspanishexpress.com.

2. Pensáis demasiado antes de hablar

Segunda cosa que he aprendido con el paso del tiempo y es que muchas personas piensan demasiado antes de hablar.

Demasiado, demasiado, demasiado, demasiado.

Fijaos yo que estoy haciendo este episodio de podcast sin guión.

O sea, estoy pensando ahora mismo sobre la marcha, mientras estoy hablando de las cosas que yo detecto que he aprendido con muchos estudiantes.

Entonces, pensar demasiado antes de hablar es un problema muy grave, muy, muy grave.

Porque pensar mucho nos bloquea.

Y esto, como os digo en muchos episodios, querer construir la frase perfecta antes de decirla, que todo sea maravilloso, increíble, eso, joder, no existe.

¿Cuántas veces, cuántas veces os pasa que estéis hablando con alguien y cuando termináis la conversación decís «hostia, ¿por qué no habré dicho esto que era perfecto?»

Bueno, pues que las cosas son así.

O sea, cuanto más pensamos, peor hablamos.

Y esto lo veo constantemente.

Sin embargo, cuando veo que una persona comienza a relajarse, comienza a no preocuparse tanto de decir las cosas perfectas, ahí es cuando empieza a mejorar su fluidez.

Y esto lo veo constantemente en el entrenamiento.

O sea, pero que de verdad, eh.

Seguramente alguna de las personas que estáis escuchando esto y que hacéis el entrenamiento de Fluent Spanish Express diréis «es verdad, joder, desde que no pienso tanto, hablo mucho más fluido».

Y esto es en el 100% de los casos, eh.

De la gente con la que trabajo siempre veo lo mismo.

Cuando dejan de pensar tanto es cuando empiezan a sentirse mucho más fluidos, cuando empiezan a tener confianza, cuando empiezan a decir cosas mejores, porque es que es matemático.

3. Os obsesionáis con cosas que no son el problema

Bien. Tercera cosa.

Esto también lo veo muy a menudo.

Estudiantes que se obsesionan con cosas que en realidad no son el problema.

¿Cuántas veces, joder, eh, si me dieron un euro por cada vez que escucho eso de «no, eh, voy a repasar toda la gramática».

Hostia, yo cada vez que escucho esa frase, es mi kriptonita como de Superman.

O sea, me entra una flojera y digo «pero cojones, ¿cómo te vas a poner a estudiar toda la gramática otra vez? Ya llevas 10 años estudiando gramática, ¿pa’ qué quieres estudiar gramática otra vez?».

Todas las cosas que no hace falta, no hace falta que repases cosas que ya sabes, que no tiene sentido.

Utilízalas, utilízalas, ya está.

Y mientras tanto, mientras que nos ponemos a nosotros una tarea inabarcable, porque además estudiar toda la puta gramática es una tarea que, joder, lleváis 10 años estudiando gramática y os vais a poner otros 10 años a estudiar gramática, o pensáis que porque ya habéis estudiado la gramática vais a estudiar toda la gramática española en una semana.

No, coño.

O sea, eso no va a pasar.

Entonces, mientras que estamos en estas tareas faraónicas, no trabajamos realmente lo que sí va a marcar la diferencia, ¿vale?

Habilidades como reaccionar, como mantener el ritmo, como relajarnos, como ser capaces de organizar bien las cosas que decimos.

El problema casi nunca es el que creemos.

O sea, a veces pensamos «joder, es que yo tengo un problema con esto».

No, no, no, no, no.

O sea, para eso estamos también los profesores.

Porque muchas veces llega un estudiante y me dice «yo tengo un problema con esto» y se pone a hablar y digo «¿qué problema? No, tú tienes un problema con esto».

Y me dice «hostia, pero yo no me había dado cuenta que tenía un problema con esto».

Pues lo tienes, lo tienes.

No tienes un problema con lo que pensabas, sino con esta otra cosa.

Entonces, el problema casi nunca es lo que creemos.

Una manera de saber qué es lo que está frenando nuestra fluidez, el test de fluidez.

Ya sabéis, bueno, siempre lo digo.

4. No utilizáis todo lo que sabéis

Vale, otra cosa que veo constantemente y que también he aprendido que le pasa al…

No voy a decir un porcentaje porque esto es como los anuncios de la televisión.

Pero muchas personas no utilizáis todo lo que sabéis.

La infrautilización, es decir, la utilización del lenguaje por debajo de lo que ya sabéis.

Tenéis herramientas, tenéis vocabulario, expresiones, gramática… La de Dios.

Tenéis un montón de cosas pero no sois capaces de usarlas.

Os quedáis en cosas con las que os sentís seguros, seguras.

Lo cual está bien, no pasa nada.

Pero no salís nunca de esa zona de confort o no sé cómo llamarlo.

Tampoco quiero… Esto suene como si fuera un gurú de cosas de estas de linking o cosas de estas.

Pero a veces, el siempre intentar buscar un poquito más allá, un pasito más allá, es una cosa que podemos entrenar y que de hecho debemos entrenar.

Fijaos que aquí siempre estoy hablando de entrenar, no estoy hablando de estudiar.

O sea, es que ya vamos cuatro cosas y ya estoy hablando sólo de entrenar.

Porque la fluidez no se estudia, se entrena.

5. Os cuesta reaccionar en tiempo real

Bien, otra cosa.

Venga, ¿cuántas vamos?

Una, dos, tres, cuatro, cinco.

La cinco, venga.

A muchos estudiantes les cuesta reaccionar en tiempo real.

En las últimas semanas llevo haciendo no sé cuántos episodios ya, ya perdí la cuenta, de cuántos episodios relacionados con la reacción.

¿Por qué?

Porque creo que es lo más fácil de mejorar y lo más importante.

Cuando hablamos, o sea, cuando somos capaces de reaccionar con naturalidad, la conversación fluye mucho más fácil y es mucho más natural, valga la redundancia, que si mejoramos el uso de los verbos de cambio, de… yo qué sé, de los pronominales de su puta madre.

O sea, da igual.

Entonces, la reacción creo que es una de las cosas que más nos va a ayudar a hablar con fluidez y tener una sensación diferente a cómo estamos hablando actualmente, ¿vale?

Hablar no es saber, es reaccionar.

Esto también se lo digo a muchos estudiantes y siempre se quedan así y dicen «hostia, pues no lo había pensado».

Pues pensadlo, pensadlo.

Hablar no es saber, es reaccionar.

6. Muchos estudiantes hablan menos de lo que deberían

Vale, otra cosa.

Una de las cosas que me encuentro muy habitualmente.

Hay gente que lleva años siguiéndome, que llevo años intercambiando correos electrónicos con ellos y me cuentan su vida y yo les cuento la mía y todas estas cosas y me encanta.

O sea, es maravilloso.

Y cuando les pregunto cómo están practicando español últimamente y tal, yo creo que encuentro el… estoy hablando… o sea, no, me voy a explicarlo otra vez.

Voy a reconstruir la frase.

Lo que pasa es que muchas veces, cuando alguien me cuenta sus rutinas practicando español, me doy cuenta que un porcentaje muy alto son rutinas que no tienen que ver con hablar, ¿vale?

O sea, sí, me escucho muchos podcasts, veo muchas películas, veo muchas series, leo un montón de libros, pero luego hablo media hora en la semana, si acaso, a veces, de vez en cuando con mi prima a la de Cuenca.

O sea, muchos estudiantes creo que habláis menos de lo que deberíais.

O sea, si yo me tuviera que enfocar ahora mismo en algo, sería en hablar por los codos, todo el puto día hablando con todas las cosas que podáis.

Tengo estudiantes que cambiaron muchísimo su mentalidad relacionado con esto y además, bueno, pues de aquí ahora mismo estoy pensando en Ana, que pues ahora cada vez que ve un español en su tienda, pues le empieza a hablar en español y se lanza y se pasa un rato hablando con ellos.

Joder, eso es maravilloso.

Cada vez que me cuenta estas historias, me encanta.

El pensar que antes, cuando escuchabas hablar a alguien de español, no tenías la confianza de meterte dentro de la conversación y ahora, pues lo abordas y le dices «Oye, ¿qué sois de España? Ah, joder, ¿y de dónde sois?» y empiezas a hablar, es maravilloso.

Entonces, hay que buscar maneras de hablar todo lo que podamos.

Y diréis «Diego, es que no, yo vivo en A Tomar Por Culo, donde no hay españoles y es imposible».

No, existe internet.

Existen muchas maneras de intentar conseguir hablar al menos un rato durante la semana.

Esto, de verdad, que creo que marca la diferencia.

Hablar todo lo que podáis.

O sea, de verdad, de verdad.

A montar en bicicleta, se aprende montando en bicicleta.

No se aprende leyendo un libro sobre cómo montar en bicicleta.

O sea, eso es así.

7. Cuando os relajáis, mejoráis rapidísimo

Bien.

Vale.

1, 2, 3, 4, 5, 6, 7.

Venga, 7.

La séptima cosa.

Una cosa que veo siempre.

Cuando un estudiante empieza a relajarse, empieza a soltarse, mejoran rapidísimo, rapidísimo.

El progreso no es lineal.

Esto lo contamos en el episodio de podcast que a veces tenemos la sensación de que nos estancamos, de que llevamos un montón de tiempo ahí en una zona gris que no somos capaces de salir de ella.

Vale, pues, una de las claves para mejorar vuestro español en el nivel que tenéis ahora mismo es relajaros.

Relajaros.

Hace tiempo, y esto os voy a contar una anécdota, pensaba en hacer un curso, un curso que se llamaba, o lo llamé en mi cabeza, Mindfulness para aprender español o para mejorar español.

Porque pienso que el relajarse, el quitarle hierro al tema de hablar, el relativizar mucho la manera en la que practicamos, ayuda muchísimo a que nos quitemos un peso súper importante de encima y seamos capaces de mejorar mucho más rápido.

Entonces, si en este punto pensáis, ¿cómo coño puedo hacer para mejorar, porque llevo mucho tiempo sin mejorar?

La primera respuesta es relajarse.

Ir a haceros un masaje a no sé dónde, o un viaje a la India donde podáis conectar con vuestro propio yo, no sé, lo que queráis, pero relajarse, relajarse.

Esto, lo de relajarse, también se entrena.

Es que todo se entrena, todo se entrena.

Por eso también decía lo del Mindfulness para aprender español.

Oye, si os gusta este curso, lo tengo en mi cabeza, sé perfectamente cómo lo ejecutaría, entonces, si os gusta eso, me escribís y a lo mejor acabo sacando un curso de Mindfulness, nos sentamos todos con unas barras de incienso, con una música así relajante y empezamos a soltar nuestro español.

8. Los pequeños cambios tienen un impacto enorme

Otra cosa que he aprendido después de trabajar o hablar o escuchar a muchos estudiantes.

Hay pequeños cambios que tienen un impacto enorme, enorme, enorme, enorme.

Cuando estudié económicas, que bueno, ya os lo he contado algunas veces, que yo estudié Administración y Dirección de Empresas, soy licenciado en eso, luego hice mis cositas, mi máster para la enseñanza de español y todas estas cosas, pero estaba la famosa ley de Pareto, que es el efecto 80-20, con el 20% de esfuerzo conseguir el 80% de resultado.

Entonces, por eso muchas veces cuando me encuentro con un estudiante que me dice «Oye, Diego, ¿y qué hago?».

Vale, a veces simplemente lo que les digo es «Lo menos posible, hay que cambiar lo menos posible, pero hay que cambiar algo que tenga un efecto súper importante en tu manera de hablar».

Cada persona tiene algo diferente que puede mejorar para cambiar radicalmente su manera de hablar en español, de hablar con más fluidez.

Algunos, pues es la reacción, otros es el ritmo, otros es la organización, otros es la confianza, a veces simplemente es una cuestión de confianza.

Vale, hay pequeños cambios que podéis hacer que tienen un impacto bestial, o sea, un impacto de la hostia.

Y esto, no necesitamos hacer más cosas.

Es que esto a veces, joder, a veces me encuentro uno y dice «No, yo ahora voy a hacer esto, esto, esto», y te hace una lista que digo «Joder, pero tú, aparte de esto, tienes vida, o sea, tienes familia, tienes trabajo, tienes hijos, tienes…», porque si tienes todo esto, no sé cómo vas a hacer tu checklist de cosas que tienes pendientes o que quieres hacer con tu español.

A veces, hacer cosas, menos cosas, pero mejor hechas, hace la diferencia, de verdad.

9. La confianza cambia la forma de hablar

Bien, la nueve, venga, la nueve.

Mira, ya que hablaba de la confianza, la confianza cambia completamente la forma de hablar.

O sea, me encuentro muchas veces estudiantes que empiezan hablando con millones de dudas, con muchos bloqueos, con muchas cosas que no… que digo yo «Joder, pero cómo es posible que esta persona que lleva estudiando español tanto tiempo y que sabe tantas cosas, y además le pregunto una cosa y la sabe, y todas estas cosas, no sea capaz de hablar de manera más fluida».

Bueno, pues es una cuestión de confianza.

Muchas veces, cuando estoy trabajando con estudiantes, más que un profesor, soy un psicólogo.

Bueno, esto es un poco de intrusismo laboral, tengo que reconocerlo, a veces…

Pero a veces, cuando estoy trabajando con estudiantes, lo que estoy trabajando más es que consigan confianza cuando están hablando, porque eso lo cambia absolutamente todo.

La mentalidad, y de nuevo no quiero sonar como un gurú, como un coach de estos así, motivacional y todas estas cosas, la mentalidad es clave para que seamos capaces de hablar con más fluidez.

La misma persona, sin aprender ni una sola estructura, ni una sola frase, ni una sola expresión más, con más confianza es capaz de hablar muchísimo mejor.

O sea, años luz, no os lo podéis imaginar.

Es que, joder, podría pensar en muchos estudiantes con los que he visto este cambio tan radical, la confianza se nota mucho más que el nivel.

O sea, hay personas que de verdad no necesitáis más, necesitáis confianza.

Y eso, pues también se trabaja, la confianza.

No es una cosa que venga ahí por ciencia infusa, de la nada, y que de repente digas «voy a hablar con más confianza».

No, esto hay que trabajarlo también.

10. La fluidez hace que todo lo demás pase a un segundo plano

Vale, y la décima, y esto, mira, me acuerdo del otro día que hacía un episodio en el que contestaba una pregunta de Joel y que hablaba de Sara, desde aquí un saludo a las dos, a Joel y a Sara, «la fluidez hace que todo lo demás pase a un segundo plano».

Os diréis, joder, ¿qué dices, Diego, tío? ¿Estás loco? ¿Qué? ¿Tú dejas de beber mientras estás haciendo el podcast?

No, de verdad os lo digo, la fluidez manda.

Cuando alguien es fluido, da igual si comete errores pequeños, si tiene acento, si se equivoca en no sé qué, o sea, da absolutamente igual.

Cuando una persona habla de manera fluida, es como que te atrapa, te embelesa, te cautiva, no sé cómo decirlo, y todo lo demás pasa a un segundo plano.

Luego, a ver, obviamente que las cosas se ven y se notan, pero una persona que habla de manera fluida tiene muchísimo terreno ganado para cualquier cosa, para disfrutar mucho más del idioma cuando está hablando con nativos, para ser capaz de decir cosas mucho más complejas, eso os lo decía en otro episodio.

O sea, un montón de cosas que, de verdad, cuando yo hablo de entrenar la fluidez, no os podéis imaginar lo que cambia el juego en mejorar la fluidez, de verdad que lo cambia absolutamente todo.

Y no lo digo yo, lo dicen los estudiantes que vinieron a trabajar de una manera con bloqueos y con muchas cosas, y acaban hablando de manera mucho más fluida.

O sea, que cambia, de verdad, que cambia el juego, de verdad.

La fluidez no se estudia, se entrena

Vale, después de todo esto que os acabo de decir, y podría seguir aquí, como digo, todo el día hablando de mil cosas que he aprendido de los estudiantes, hay una cosa que cada día tengo más clara, que tengo absolutamente clarísima en la que creo, y es lo que digo siempre, que la fluidez no se estudia, la fluidez se entrena.

Esto lo tengo tan claro como que me llamo Diego, o sea, lo tengo tan claro, de verdad.

Por cierto, aquí en Colombia, cuando alguien me pregunta mi nombre, siempre me preguntan «¿Y cuál es tu segundo nombre?»

Yo digo «No, joder, en España normalmente no tenemos segundo nombre, aquí en Colombia es que todos tienen un segundo nombre».

Bueno, esto como curiosidad.

Próxima semana: quinto aniversario de Fluent Spanish Express

Bueno, espera, que me enrollo.

Antes de que me vaya, no os vayáis, esperad un momento.

Bien, la semana que viene, quinto aniversario de Fluent Spanish Express, voy a hacer dos episodios, el martes y el viernes, dos episodios especiales, el martes respondiendo a vuestras preguntas, el viernes os voy a contar algo interesante, bueno, yo creo que es interesante, sobre mis cinco años con Fluent Spanish Express.

Espero que os gusten, y de nuevo, si queréis cambiar vuestra manera de hablar español, www.fluentspanishexpress.com.

Escribidme, de verdad, no perdéis absolutamente nada.

«Oye, Diego, esto que estás diciendo en el podcast me está tocando la fibra, ¿qué puedo hacer?»

Y yo os ayudo, de verdad, para eso estoy.

Nos vemos la próxima semana, en la que estaré de quinto cumpleaños, de quinto aniversario.

¡Joder!

El niño se me va haciendo grande.

Dentro de poco ya, Fluent Spanish Express va a la universidad.

Como dice el síndrome del nido vacío.

Bueno, nada, que me enrollo mucho.

Nos vemos la semana que viene, que tengáis muy buen fin de semana.

¡Adiós!