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592. 3 cosas que están frenando tu ritmo al hablar español

EPISODIO

Si cuando hablas español sientes que no fluye, que te paras cada poco, que pierdes el hilo de las cosas que quieres decir, este episodio es para ti. Te cuento cómo solucionarlo de manera muy sencilla.

Fluent Spanish Express Podcast · Episodio 592
592. 3 cosas qué están frenando tu ritmo al hablar español
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Si cuando hables español empezáis una frase, os paráis, pensáis un rato, seguís hablando, os volvéis a parar y sentís que no hables con naturalidad, este episodio es para vosotros y vosotras.

Hoy os voy a explicar por qué os pasa esto y, sobre todo, y más importante, cómo podéis empezar a cambiarlo desde hoy mismo.

Este es el episodio 592 de Fluent Spanish Express Podcast.

Hoy es martes 16 de junio de 2026.

Mi nombre es Diego Villanueva y cada semana os traigo un nuevo episodio del podcast más desafiante de español avanzado.

¿Y por qué digo esto del podcast más desafiante de español avanzado?

Ya lo sabéis, porque sin adaptar la velocidad, ni el vocabulario, sin guión, sin filtros, el español tal y como lo hablamos los nativos españoles.

Por qué te bloqueas aunque tengas buen nivel

Bueno, esto que os contaba al principio es un patrón que veo constantemente con mis estudiantes que son de nivel avanzado como vosotros y como vosotras y es algo que no tiene que ver con el nivel.

Esto de que empiezas a hablar y parece que todo va fluyendo perfectamente.

La primera frase muy bien, todo genial, hasta que de repente la cosa se tuerce.

Empezamos a dudar, empezamos a pensar demasiado y al final nos metemos en una espiral de autodestrucción que acaba en bloqueo.

Hay gente que esto no lo sabe gestionar y no porque no tenga buen nivel de español, no porque no tenga gramática, vocabulario, expresiones.

Es porque simplemente en estas situaciones de estrés que suelen ocurrir, porque son normales, pues no saben muy bien cómo gestionarlas porque no están acostumbrados o no se han preparado para ello.

Entonces esto tiene una solución muy sencilla y bueno, vamos a verlo más adelante.

La buena noticia que os decía, no es cuestión de nivel, no se necesita más vocabulario, no se necesita más gramática, más expresiones.

A veces llega un estudiante y me dice «Diego, tengo mucho tiempo en el verano y me voy a volver a estudiar toda la gramática español».

Dios, a mí me apetece coger el libro y tirárselo a la cabeza.

O sea, no me digáis eso, por favor, lleváis años estudiando millones de cosas de vocabulario, de gramática y todo esto, no necesitáis coger un libro de gramática y volver a estudiaros todo.

Lo que necesitáis es practicar lo que tenéis más débil, las cosas que no están funcionando, ¿vale?

Y la gramática seguramente no sea una de esas cosas, ¿vale?

Entonces hoy os voy a contar tres cosas que frenan nuestro ritmo cuando estamos hablando en un idioma, en este caso en español, ¿vale?

1. Pensar demasiado cuando hablas

Y la primera y esta que veo constantemente y hay muchos estudiantes que me juran y perjuran que no, que no lo están haciendo, es pensar demasiado.

Yo veo el humo salir de las cabezas de algunos estudiantes cuando están hablándome, ¿vale?

A veces dicen «no, no, yo no estoy pensando mucho».

Vale, pues sí, se te nota que estás pensando mucho, es que veo salir el humo de tu cabeza.

Y esto no es una cosa…

O sea, a ver, tenemos que pensar cuando hablamos, no hagáis como alguno que conozco yo por ahí, que empieza a hablar sin pensar y de repente no sabe ni lo que dice, ¿no?

Vale, pensemos cuando hablamos pero pensemos lo justo y necesario.

No hace falta pensar cada palabra, cada expresión, todo.

No hace falta pensarlo todo.

¿Por qué?

Porque eso es agotador, estar pensando todo lo que estamos diciendo, todas las palabras, todas las cosas, es que no se puede.

No se puede tener una conversación fluida si estamos con este nivel de estrés constante pensando todo, ¿vale?

Como decía mi madre, esto me lo decía ella siempre, bueno, y todavía me lo dice, «Diego, tú no puedes hacer dos cosas a la vez», ¿vale?

Y tiene más razón que una santa.

«No puedo hacer dos cosas a la vez».

Eso está comprobado empíricamente.

Entonces, lo de pensar demasiado mientras estamos hablando son dos cosas que son, joder, son muy muy estresantes y muy cansadas.

Entonces, intentad pensar menos, ¿vale?

Esto parece muy fácil decirlo o es muy fácil decirlo, pero luego hablamos.

2. Intentar hacerlo perfecto

Vale, la segunda cosa que está frenando o que frena normalmente el ritmo cuando estamos hablando es intentar hacerlo perfecto, ¿vale?

No hay nada que mate más las cosas que la perfección, ¿vale?

Imaginaos este podcast.

Si yo tuviera que preparar los guiones, tuviera que pensar todo mucho antes de sentarme delante del micrófono y todas estas cosas, no llevaría casi 600 episodios de podcast.

Y ahora decidme, ¿es mejor que haya hecho 600 episodios de podcast o es mejor que hubiera hecho un episodio cada cuatro meses porque tengo que hacerlo todo perfecto?

Bueno, de hecho, además, si tuviera que hacerlo todo perfecto, no habría ni siquiera empezado porque cuando me puse por primera vez delante un micrófono no sabía ni hablar.

O sea, es así de claro.

Entonces, hacerlo perfecto es uno de los problemas, una de las cosas que frena nuestro ritmo cuando estamos hablando, ¿vale?

Es lo que hace que no seamos capaces de enlazar dos frases seguidas, que no seamos capaces de mantener el hilo de las ideas que queremos contar y eso es una mierda.

O sea, intentar hacerlo siempre todo perfecto es también súper estresante.

No se puede vivir así.

3. Autocorregirte constantemente

Y la tercera cosa, y esto lo veo constantemente también mis estudiantes, es que son los primeros que se autocorrigen, ¿vale?

Están constantemente filtrando en su cabeza «esto no lo digas», «esto dilo», «esto sí», «esto no», «no, esto está mal», «esto va a sonar raro».

O sea, es como una especie de inquisición dentro de su propia cabeza que está diciéndole lo que tiene que decir, lo que no tiene que decir y además incluso a veces eso lleva a problemas como cometer errores cuando en realidad no se iba a cometer el error.

A veces nos corregimos a nosotros mismos con cosas que no deberíamos corregirnos.

Entonces, son tres cosas que son muy claras, hay más, pero estas son las que veo constantemente que se repiten como patrón dentro de los de mis estudiantes con los que trabajo habitualmente.

Pensar demasiado, intentar hacerlo perfecto y además autocorregirse constantemente.

Qué hacer para hablar con más ritmo

Y ahora vamos a lo importante del episodio, porque supongo que a estas alturas ya diréis «vale, sí, esto me pasa a mí, pero ¿y qué hago?», ¿no?

Vale, ¿qué hacer?

Lo fácil sería deciros «hey, no hay que pensar tanto, hay que intentar no hacerlo perfecto y no os corrijáis» y me quedo así tan ancho y digo «a tomar por culo, venga, muy bien».

Bueno, esto sería lo fácil, pero ya sabéis que no me gustan las cosas fáciles, entonces ¿qué hacer?

Entrenarlo, entrenarlo.

Sí, siempre digo, y esto lo estoy diciendo constantemente y diréis «ostia, este tío es un pesado», pero es que lo digo porque lo veo, que la fluidez no se estudia, se entrena.

Y estas situaciones de estrés que se generan cuando nos quedamos bloqueados hay que entrenarlas para saber cómo solucionarlas, porque al final la fluidez siempre digo que va de solucionar situaciones que se dan cuando estamos hablando, que comprometen nuestra manera de hablar y que hacen que nos bloqueemos.

Porque a veces yo veo gente que dice «ostia, ¿cómo es posible que esta persona se bloquee tanto hablando si tiene un nivel de la hostia?».

O sea, lleva mucho si no es estudiando español, le preguntas cualquier cosa de gramática, de vocabulario, de todo esto y es capaz de respondértelo todo.

Bueno, pues es una cuestión de entrenamiento, ¿vale?

Una rutina de dos minutos para entrenar tu fluidez

Entonces, ahora os voy a proponer una pequeña rutina muy sencilla, muy muy sencilla.

O sea, os va a llevar dos minutos, dos minutos entrenando un poquito esto y bueno, pues si queréis, ahora mismo en el episodio, cuando os diga lo que tenéis que hacer, paráis dos minutos, hacéis la práctica y volvéis.

Pero acordaos de volver, no me jodáis, y le deis a pausa y luego os vayáis a hacer otras cosas, como esta gente que tiene TDAH, ¿no? Que de repente se despiste y va a otras cosas.

No, vale, no, fuera de bromas, rutina muy sencilla, muy muy sencilla, ¿vale?

Elegid un tema cualquiera, el que queráis, y ahora estáis pensando, y esto me lo dicen muchos estudiantes, «no, es que yo no tengo imaginación y no sé de qué hablar y no sé qué, no sé cuánto».

Calma, ¿vale?

Hablar de lo que habéis hecho hoy, de las cosas que vais a hacer mañana, de lo que habéis comido, de lo que estáis viendo a vuestro alrededor, si encima no tenéis imaginación y queréis describir simplemente lo que tenéis a vuestro alrededor, pues haced eso, ¿vale?

Bien, tenéis que hablar durante dos minutos, o sea, cogéis el teléfono móvil o cogéis el reloj o lo que queráis y cronometráis más o menos, más o menos dos minutos, no os estreséis tampoco por el tiempo, más o menos dos minutos, tenéis que hablar sin parar.

Una condición, dos condiciones.

La primera, no podéis autocorregiros, o sea, no podéis estar pensando constantemente lo que, si eso está bien o está mal, y no podéis buscar la palabra perfecta, simplemente hablad lo primero que os venga a la cabeza.

No os preocupéis de si suena muy bien o suena muy mal, estáis vosotros y vosotras mismas, solas o solas, delante del espejo, donde sea, no hace falta, nadie os va a juzgar, nadie va a deciros si habláis muy bien o habláis muy mal, no os preocupéis, hablad lo primero que os venga a la cabeza, ¿vale?

Dos consejos, dos consejos muy sencillos que os van a ayudar.

Hacedlo simple, los nativos hablamos muy muy simple, ¿vale?

No empezamos a decir «la comida de hoy estaba deliciosa y no sé qué», no, «esto estaba de puta madre», ya está.

Y si de repente sentís que tenéis que pensar demasiado, que no sois capaces de seguir las ideas, repetid las ideas, volved a decir lo mismo que acabáis de decir pero con otras palabras, ¿vale?

Eso también lo hacemos los nativos.

Si os fijáis en este podcast y escucháis otra vez el podcast, que os recomiendo que lo hagáis, pues veréis que yo, a lo largo del podcast, como no tengo un guión, pues inevitablemente he ido repitiendo algunas de las ideas que he dicho, ¿vale?

Esto es muy típico cuando hablamos, pasa constantemente.

Entonces, ahora, dos minutos, elegid un tema, habláis y volvéis.

¿Vale?

Entrenar la fluidez en Fluent Spanish Express

Como veis, este ejercicio es muy muy sencillo, es un ejercicio que os ayuda a intentar hablar de manera más natural, intentad no hablar, pues, buscando cosas perfectas, intentad no… pensando demasiado, no autocorrigiendo, y este tipo de práctica, que es muy sencilla y prácticas mucho más avanzadas, son las que vais a encontrar en el entrenamiento de fluidez de Fluent Spanish Express.

Entonces, en www.fluentspanishexpress.com ahí tenéis un test de fluidez, lo hacéis y a partir de ahí empieza todo el tema del entrenamiento.

Si no queréis hacer el test o no sabéis de qué nariz estoy hablando, yo qué sé, me escribís directamente, ¿vale?

Me escribís «Oye, Diego», por donde queráis, «Diego, cuéntame más sobre el entrenamiento ese, dime qué hay que hacer, cómo se hace y todo eso» y yo os ayudo.

De verdad, es una pena que teniendo el nivel de español que ya tenéis, aunque alguno me diga «no, mi español todavía», no sé qué, no, estos son cuentos chinos, ¿vale?

Es una pena que con el nivel que tenéis ahora mismo no seáis capaces o no solucionéis estas pequeñas cosas tan sencillas que os van a dar mucha fluidez cuando habléis español.

Y, joder, si queréis hablar español, de verdad, entrenad las cosas.

Y si queréis saber cómo entrenarlas, yo os digo, ¿vale?

Cierre del episodio

Bueno, nos vemos la próxima semana, el martes.

Voy a pasar otra vez a hacer un episodio de la semana, bueno, pues porque ya os contaré más adelante otras cosas que estoy preparando.

Lo dicho, que tengáis muy buena semana, mucho ánimo, venga a entrenar estas cosas y, ya sabéis, cualquier cosa que queráis que os esté bloqueando ahora mismo como español, escribidme «Diego, estoy bloqueado con esto, ¿cómo lo hago?», ¿vale?

Venga, nos vemos, que tengáis muy buena semana.

Adiós.

¡Gracias!