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557. 10 cosas que deberían volver

EPISODIO

En el episodio de hoy os hablo de la diferencia que existe entre la sanidad en España y en Colombia.

Fluent Spanish Express Podcast · Episodio 557
557. 10 cosas que deberían volver
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Fluent Spanish Express Podcast, episodio número 557.
Aquí tenéis todo el español que no os enseñan los libros. ¡Comenzamos!

Muy buenos días, bienvenidos, bienvenidas a un nuevo episodio de Fluent Spanish Express Podcast. Hoy es martes 18 de noviembre de 2025. Mi nombre es Diego Villanueva y cada semana os traigo un nuevo episodio del podcast más desafiante de español avanzado. ¿Por qué? Porque sin adaptar la velocidad ni el vocabulario, sin guion, sin filtros, el español tal y como lo hablamos los nativos españoles.

Hoy os traigo un episodio que os aviso no es apto para nostálgicos, para nostálgicas, porque voy a hablar de 10 cosas que deberían volver. Bueno, yo no soy de la generación boomer, soy de la generación de los millenials, la generación Y, por pocos años, tengo que decirlo. De hecho, tengo muchas cosas en común con los boomers, porque, bueno, pues entre otras cosas, cuando yo era pequeño no había internet, no había tanta tecnología, y son cosas que hoy en día los chicos y las chicas se preguntan, pues muchas veces, ¿y cómo podéis vivir así, sin todo esto que hay hoy en día? Bueno, pues podíamos vivir, y de hecho había muchas cosas que creo que eran muchísimo mejor. De hecho, esa es la inspiración para hablar de este episodio de 10 cosas que deberían volver. No me voy a centrar en objetos, porque la lista sería interminable, pero voy a centrarme en cosas más relacionadas con cómo vivíamos, cómo actuábamos, cómo pensábamos, y además, si hay cosas que no están en la lista, os animo a que me dejéis un comentario y que me digáis «Diego, yo quiero que vuelva esto, quiero que vuelva lo otro». Me hacéis un comentario, me dejáis un comentario y me vais contando todas las cosas que os gustaría que volvieran, ¿vale? Sé que va a haber muchos, yo tenía una lista enorme, tuve que hacer una selección de 10, pero creo que hay muchísimas cosas y además, molaría que me dejarais en los comentarios las cosas que os gustaría que volvieran, ¿vale? Bueno, antes de empezar el episodio, empezar con estas 10 cosas que yo he seleccionado, sobre las que creo que deberían volver, voy a contarlos también que ayer abrí las inscripciones para el Club de Lectura. Club de Lectura que empieza en enero de 2026, un club de lectura en el que leeremos 6 libros, 2 cada mes, nos reuniremos todas las semanas, estaremos hablando de los libros, tendremos un grupo de WhatsApp, tendremos un podcast privado también y bueno, pues disfrutaremos y utilizaremos la lectura como pues excusa para practicar un poquito de español, hablaremos de muchas cosas, de vocabulario, de expresiones, de todo lo que queráis y será un club de lectura sin postura, es decir, no estaremos hablando de que si la metáfora de no sé qué y si no sé cuánto, no, será una cosa enfocada a divertirse, a pasarlo bien, a practicar el español y rodeado de gente maja, de gente genial que pues hará que pasemos un tiempo maravilloso. Tenéis toda la información en la página web, os dejo el enlace en la descripción de este episodio y deciros que las inscripciones estarán abiertas desde, bueno, ya están abiertas desde ayer hasta el 28 de noviembre, es decir, hasta la semana que viene el viernes. Vale, eso, tengo que deciros que el club es anual, que sólo hay opción de apuntarse antes de que comience el club, que en diciembre subiré el precio del club, es decir, que ahora tenéis la oportunidad de hacerlo un poquito más barato por ser los que empezáis el club, vamos a decir, los socios, socios fundadores y pues deciros que si queréis disfrutar del 2026 de la lectura, si queréis pasarlo bien disfrutando de la lectura, que es algo que ya practicáis y que os gusta o incluso queréis empezar a leer un poquito más en español, esta es una buena oportunidad porque ya sabéis que, ¿cómo es eso? Que dice que caminando sólo se llega rápido, caminando con más gente se llega lejos o algo así, no me acuerdo exactamente cómo es el dicho, pero quiero deciros que acompañado la lectura es mucho mejor porque los libros molan, pero hablar de ellos mola mucho más. Bueno, tenéis toda la información en la descripción del episodio de hoy. Y ahora sí, vamos ya con las 10 cosas que deberían volver, la lista que yo he seleccionado de cosas que, como os digo, tienen que ver un poquito más pues con cómo vivíamos, cómo pensábamos, cómo actuábamos y no tanto con los objetos, ¿vale? Bueno, la primera de ellas es que la gente vuelva a tener vergüenza. Hoy en día hemos perdido totalmente la vergüenza y además está bien visto no tener vergüenza. La gente da unas opiniones que en muchos casos para mí rozan lo delictivo, tengo que decirlo. Además, está el tema de fondo de la amplificación de los mensajes por culpa, bueno, por internet, no voy a decir por culpa porque, por ejemplo, que yo esté haciendo un podcast ahora mismo y que lo estéis escuchando en todo el mundo, también es algo bueno que tiene internet. Entonces, digamos que estos mensajes que no tienen vergüenza están amplificados por internet, porque ahora mismo todos tenemos un altavoz que podemos utilizar para cosas buenas, como por ejemplo puede ser practicar un idioma o para otras cosas un poco menos buenas que es extender información no contrastada. Vamos a decir no contrastada, ¿vale? Voy a cortarme un poco, voy a decirlo de manera así un poco suave, información no contrastada, porque hay gente en internet que está diciendo absolutas burradas, o sea, no tienen ninguna vergüenza decir las cosas que piensan. Además, en muchos casos veo también gente que no tiene ningún tipo de preparación, que no ha estudiado nada, que no tiene nada y está sentando cátedra, está dando opiniones en contraposición con estudios científicos que demuestran cosas, ellos están ahí soltando tonterías, estupideces y como digo, a mí me gustaría que la gente volviera a tener un poquito de vergüenza, ¿vale? Porque eso es que, no sé, a mí cada vez que veo estas cosas me da un poco de pena. La segunda cosa es aburrirse. Hoy en día estamos expuestos a un montón de cosas que intentan hacer que no nos aburramos, pues para muestrar un botón las redes sociales, por ejemplo, y el famoso scrolling o estar bajando viendo los vídeos, que al final hacen que no nos aburramos. A mí personalmente me encanta aburrirme. ¿Por qué? ¿Por qué digo esto, Diego? Pareces tonto. Bueno, pues me encanta aburrirme porque cuando me aburro es cuando tengo mejores ideas, ¿vale? Eso para mí también es un arma de doble filo porque cuando tengo muchas ideas relacionadas con Fluent Spanish Express significa que voy a tener que trabajar más, pero bueno, no pasa nada. A mí me encanta aburrirme y de hecho hoy en día me da mucha pena cuando veo que los niños no se aburren, ¿vale? Yo creo que de los mayores aburrimientos que yo tuve a lo largo de mi vida surgieron las mejores ideas y además me lo pasaba pipa, no sé. No sé vosotros, vosotras si estaréis de acuerdo con esto, pero aburrirse es algo que creo que todos deberíamos de practicar y además que deberíamos de educar también a los niños de hoy en día, pues educarlos a aburrirse de vez en cuando. Vale, la tercera cosa es escribir cartas. Escribir cartas, sí. Bueno, vamos a decir escribir cartas, vamos a decir escribir a mano también porque hoy en día esto también se está perdiendo. Por ejemplo, yo ahora mismo cada vez que escribo dos minutos seguidos a mano parece que estoy, no sé, me duele la mano como si estuviera, no sé, es como si un sufrimiento peor que subir el Everest. O sea, hoy en día se está perdiendo lo de escribir a mano, se está perdiendo la comunicación, bueno, totalmente por cartas. No sé, es una cosa que yo sí hacía cuando era pequeño, escribirme cartas con otras personas, algo que me encantaba. Además, no sé, tenía una magia especial que hoy en día, pues con toda esta instantaneidad que hay con el tema de los mensajes, de los whatsapp, de los emails y todo eso. Vale, sí es muy práctico, pero no sé, el hecho de escribir cartas a mí era algo que me gustaba y hoy en día, pues bueno, está casi perdido. No sé si hay personas que escucháis del podcast que todavía lo practicáis, pero yo personalmente hace décadas que no mando una carta. No sé, no me acuerdo cuándo fue la última vez que envié una carta a otra persona. Vale, la cuarta cosa que debería volver es no tener que estar disponible las 24 horas del día. Un poco conectado con esto que os hablaba antes de la instantaneidad de los mensajes, de los emails, el hecho de que otras personas puedan escribirte en cualquier momento y que sientan que tú tienes que estar disponible las 24 horas. Por ejemplo, te escribe un amigo y no le contestas en un día y ya esté enfadado, enfadada porque no le has contestado, qué haces, por qué no me respondes. No sé, creo que hoy en día esa presión de tener que estar disponible las 24 horas, pues es un poco bueno para mí, genera mucha ansiedad. Es verdad que yo en ese sentido, pues en lo que respecta, por ejemplo, por el WhatsApp y todo esto, pues soy un poco más dejado, es decir, no contesto tan en el momento, salvo que es algo muy, muy importante. Pero no sé, creo que esto es algo que no me gusta, el tener que estar disponible las 24 horas del día. Bueno, a ver, sé que en realidad no tenemos por qué estar disponibles las 24 horas del día, pero muchas veces sí sentimos que si nos escriben, pues tenemos que contestar y todas estas cosas. Entonces, bueno, pues esto es algo que no me gusta. 5. Los niños jugando solos en la calle. Vale, esto es algo que hoy en día ya no se ve en absoluto. Ya no os voy a decir aquí donde estoy viviendo ahora mismo en Bogotá, sino simplemente pues en donde vivía antes, en un pueblo de mil personas. Ya no veías niños solos en la calle jugando. Vale, es cierto que puede que haya más inseguridad, puede que también haya contribuido el cambio de hábitos de los niños que se han adaptado a este contexto, teniendo en cuenta que no pueden salir con la misma facilidad, pues quizás también los avances tecnológicos, pues a veces, muchas veces, no, muchas veces no, siempre es más interesante estar jugando en casa con la PlayStation que estar pegando patadas a un balón o jugando al escondite o al pilla-pilla con otros amigos. Y eso es un poco triste. La verdad que a mí, como muchas personas que estáis escuchando este podcast, eso de jugar en la calle es algo que me daba la vida porque estaba todo el día con mis amigos, porque aprendí un montón de cosas, porque exploraba, porque, no sé, no sé, venías con las rodillas hechas polvo y no pasaba nada y tus padres estaban tranquilamente en casa, despreocupados un poco, sin saber muy bien qué estabas haciendo. Bueno, no sé, creo que lo de jugar en la calle es algo que se ha perdido y es algo que sinceramente creo que es muy triste. No sé si estáis de acuerdo conmigo, pero, joder, yo pienso en mi infancia y pienso en las infancias de los niños y las niñas de hoy en día y se me caen la mano a los pies, la verdad. Vale, la sexta cosa, periodismo como servicio público y no por intereses. Quizás este podcast lo estéis escuchando algunas personas que seáis periodistas y me diréis «Diego, los periodistas tenemos una ética profesional y todo esto». Sí, no estoy hablando de vosotros, estoy hablando de que hoy en día hay muchos intereses políticos, económicos. Hoy en día ya no puedes leer las noticias para informarte porque todo está sesgado desde una opinión o casi todo está sesgado desde una opinión. Los medios independientes cada vez son menos. No funciona aquello de leer una noticia de un lado y de otro y coger el punto medio porque hoy en día todo viene por intereses y con opiniones muy drásticas, muy polarizadas. Y eso a mí me da un poco de pena porque yo en este punto prefiero casi no informarme de nada porque no quiero estar escuchando. O sea, yo quiero leer una noticia y simplemente que me digan qué pasó. No quiero que me opinen, no quiero que estén utilizando un enfoque determinado para satisfacer los intereses de quien paga la publicidad de los medios, etc. Y al final esto me da un poco de pena. Yo me paso muchas horas leyendo periódicos, tengo que decirlo, periódicos digitales, viendo noticias, pero es que, joder, la verdad es que cada vez es más patético y me da mucha pena porque al final los periodistas, quienes sois periodistas, simplemente lo que sois, sois unos mandados que estáis ahí escribiendo en el teclado y que al final os dice «mira, esta es la línea editorial y esto es lo que hay». Y esto es un poco triste, pues no sé, yo creo que me gustaría otra vez que volviera el periodismo como servicio público, como servicio independiente y que simplemente se dedicaran a informar. Luego, si hay otros medios que se dedican a opinar sobre las cosas, está bien, pero que haya al menos una base de cosas que podemos leer de manera práctica. No sé cómo decirlo, como que es algo que solamente quiero informarme de lo que pasó, no quiero que me digas tu opinión, no quiero que lleves, que intentes coaccionar, sesgar mi opinión sobre las cosas que estás informando. Séptima cosa, los viajes a la aventura. Ya se ha perdido eso de coger el coche, de coger un mapa, de irse por ahí, de no saber dónde vas a dormir en la noche, no saber dónde vas a comer, no saber cuánto va a durar el viaje. O sea, hoy en día todo está muy planificado, muy medido y además es que tiene que ser así. ¿Por qué? Porque puede ser que te plantes en un sitio y que no haya dónde dormir o que no haya dónde comer. O sea, al final también esto genera, por lo menos, a ver, hay gente a la que le encanta preparar los viajes y le gusta que todo esté súper medido y les gusta tenerlo todo controlado, pero no sé, yo ya os digo que he hecho en falta estas cosas. También el viajar un poquito a la aventura, el no saber muy bien qué va a pasar en el viaje, no sé, es un poco… Son dos maneras diferentes supongo de viajar. Hoy en día, pues la más extendida supongo que es la que está todo más controlado, pero es una pena que… o me gustaría que volvieran un poco los viajes a la aventura. La ocho, que los idiotas no se sientan orgullosos de demostrar todo el tiempo que lo son. Esto está bastante conectado con la primera. Hoy en día, bueno, o antiguamente los idiotas se callaban la boca, ¿vale? No estaban orgullosos de demostrar que eran idiotas. Hoy en día no sólo la gente está convencida, o sea, está encantada de demostrar que es idiota, sino que además piensa que no lo es. O sea, todo relacionado un poco con el tema de las opiniones que hablaba antes, por ejemplo, rebatir a un científico que lleva dedicando toda su vida a investigar algo basado en teorías conspiranoicas y, por ejemplo, estoy pensando ahora mismo en todas estas cosas de lo que hablan ahora de los aviones y todas estas cosas. Bueno, no sé, es que a mí… No sé, si no sé hablar de un tema, si no sé sobre un tema, yo me callo la boca y decido escuchar a otras personas que sepan. Y hoy en día los idiotas están súper embalentonados, súper empoderados y eso es muy peligroso también, como os decía, por el tema de que hay mucha amplificación de los mensajes. Hoy en día en internet cualquiera se puede abrir un canal de YouTube o un podcast y estar ahí hablando de estas cosas y venga, ala, como les dice, anchas castilla, a decir lo que sea, a decir las burradas que haga falta. Y encima me siento orgulloso de que estoy hablando y convencido además de mi ignorancia. Joder, bueno, esto es un tema que da para hablar un episodio entero, incluso más de un episodio. La novena cosa, mirarse en los ojos al hablar. Esto es algo que se ha perdido totalmente y tú vas a un restaurante o vas a cualquier sitio y ves a todo el mundo enganchado al móvil. Lo de mirarse a los ojos al hablar es una de las consecuencias que tiene el uso de tantas pantallas de tantos teléfonos móviles. No sé, estás en una comida y ves todo el mundo consultando el móvil, enganchado al móvil. No sé, eso de poder estar presente en el momento es algo que me gustaría que volviera. No sé, es algo que es triste verlo y que además si te estás fijando a tu alrededor, si ahora mismo estás fijándote a tu alrededor en las personas que tienes que están ahí, pues ves con tristeza, puedes ver con tristeza que es bastante probable que un alto porcentaje de las personas que están a tu alrededor estén utilizando el teléfono móvil en lugar de estar en el momento presente. Bien, y la décima cosa, la última, es poder cambiar de opinión sin que nos dé vergüenza. Relacionado con muchas cosas de las que he hablado en este episodio de podcast, con la polarización, con el tema de las opiniones, antes creo que teníamos mucha más predisposición a cambiar de opinión, a escuchar a las otras personas. También había más argumentación, creo. Es decir, no solo las cosas son así porque lo digo yo o porque lo dice fulanito, sino pues había argumentos. Hoy en día creo que se está perdiendo mucho el tema de la argumentación y además nosotros también estamos como bastante anclados en nuestra posición de pensamiento y eso es muy triste porque a mí me gusta cambiar de opinión si me hacen ver que lo que estoy pensando no es correcto o que no es lo mejor. Y eso también me gustaría que volviera en general. No ver a todas las personas convencidas de que las cosas son como ellos piensan, sino estar un poquito más abiertos a estos cambios de opinión que, como dice el dicho y a mí me encanta, es donde digo digo Diego. Que es como lo que dije ayer, pues igual hoy no es lo que pienso. Bueno, espero que os haya gustado este episodio. Si os ha gustado, ya sabéis, 5 estrellas en Spotify en Apple Podcast. También dejadme en los comentarios las cosas que os gustaría que volvieran. Y también os recuerdo que podéis inscribiros desde ya mismo en el Club de Lectura de Fuente Spanish Express que comenzaremos en enero de 2026. Espero que tengáis una semana increíble. Nos vemos el próximo martes. Hasta luego. Chau! [AUDIO_EN_BLANCO]