Fluent Spanish Express Podcast, episodio número 584.
Aquí tenéis todo el español que no os enseñan los libros.
¡Comenzamos!
Muy buenos días.
Bienvenidos, bienvenidas a un nuevo episodio de Fluent Spanish Express Podcast.
Hoy es martes 19 de mayo de 2026. Mi nombre es Diego Villanueva y cada semana os traigo un nuevo episodio del podcast más desafiante de español avanzado.
¿Por qué digo esto?
Porque sin adaptar la velocidad, ni el vocabulario, sin guión, sin filtros… Bueno, pues el español tal y como lo hablamos los nativos españoles.
Hoy, martes, episodio dedicado a la fluidez. Ya sabéis que los martes estoy hablando sobre temas de fluidez, los viernes sobre otras cosas, aunque muchas están conectadas con la fluidez, porque al final lo que nos importa aquí es mejorar nuestra fluidez cuando hablamos español.
Porque como digo siempre, la fluidez no se estudia, la fluidez se entrena.
Y hoy voy a responder una pregunta o una duda o una cosa que muchos estudiantes me dicen muchas veces y es «Diego, ¿por qué narices entiendo todo? Entiendo todo lo que dices pero no puedo hablar con fluidez».
O sea, cada vez que me pongo a hablar se me cruza un cable, se me cruzaba a mí también y soy incapaz de hablar con fluidez. Parece que hablo como un niño de cinco años y esto es una mierda.
Pues voy a intentar hoy responder desde mi perspectiva, ya con mi experiencia como profesor de español de nivel avanzado como el vuestro, pues voy a explicar un poquito esto, el por qué entendemos mucho todo pero a la hora de hablar pues nos cagamos y las cosas no van como nos gustaría.
Antes de empezar: newsletter, test y entrenamiento de fluidez
Antes de nada, muy importante, siempre lo digo www.fluentspanishexpress.com.
Ahí tenéis un montón de cosas para mejorar vuestra fluidez hablando español, para mejorar vuestro español, para llevarlo al siguiente nivel.
¿Qué tenéis?
Tenéis la newsletter. Lunes, miércoles, viernes, tres emails cada semana con un montón de cosas para ayudaros con vuestro español.
Tenéis también el test de fluidez en dos minutos respondiendo a 12 preguntas muy sencillas. En dos minutos os prometo que lo respondéis y en dos minutos sabéis qué está frenando vuestra fluidez hablando español, qué está jodiendo vuestro español en estos momentos y a partir de ahí lo que podéis hacer es entrenar vuestra fluidez con el sistema de entrenamiento de Fluent Spanish Express.
42 días, 6 semanas, ya no sé ni multiplicar 6 por 7, 42 días, 6 semanas con un montón de rutinas que os van a ayudar a entrenar vuestro freno en lo que está frenando ahora mismo.
Tenéis más cosas, tenéis cursos, tenéis clubes, tenéis muchas cosas que sólo descubriréis si entráis en www.fluentspanishexpress.com.
Entender mucho y hablar poco: un problema muy común
Dicho esto, episodio de hoy.
Episodio creo que es súper interesante porque esto responde a una pregunta o una cosa que veo habitualmente que es pues muchos estudiantes… o sea, a ver, vamos a empezar otra vez porque quiero empezar diciéndoles algo algo importante.
No estáis solos, no estáis solas.
Un porcentaje muy muy muy elevado de personas que estáis estudiando español o que estamos estudiando otros idiomas entendemos muchísimo mejor de lo que somos capaces de hablar.
Eso es así, o sea, eso es impepinable, ¿vale?
Pasa siempre.
Estáis escuchando este podcast. Yo siempre os digo no adapto la velocidad ni el vocabulario sin filtro, sin guión. Os hablo como habla un nativo, es decir, ahora mismo os estoy hablando como hablo a mis amigos, como hablo a mis amigas, para mí lo sois y bueno pues esto… claro, vosotros diréis «hostia, yo es que entiendo todo lo que está diciendo este tío a pesar de que está hablando así sobre la marcha, improvisando».
Bueno pues eso ya tengo que deciros una cosa, de mano que os envidio.
Siempre lo digo que yo ojalá fuera capaz de entender otros idiomas como vosotros sois capaces de entenderme a mí cuando estoy hablando en el podcast.
Si yo fuera capaz de entender igual que vosotros, que vosotras, estaría, como se suele decir, tocando las castañuelas, ¿vale? o tocando las palmas.
Estaría súper contento con eso.
Entonces eso ya lo primero valorarlo.
Hablar es una habilidad
Lo segundo, ¿por qué no somos capaces de hablar tan bien como somos capaces de entender?
Bueno pues no es una cuestión de vocabulario, no es una cuestión de gramática, no es cuestión de seguir escuchando mil podcasts, mil vídeos y esto es lanzar una piedra contra mi tejado, porque si os digo que no escuchéis más podcasts, pues os dejáis de escuchar mi podcast y al final esto es una mierda.
Pero lo que quiero decir es que muchas veces para hablar… a ver, ¿cómo lo digo de nuevo?
Hablar es una habilidad.
Eso es así, ¿vale?
Hablar es una habilidad. Como bailar, como cantar, como tocar la guitarra, como tocar el piano, como comunicar en público… o sea, hablar es una habilidad y las habilidades se entrenan, no se estudian.
Lo siento mucho, pero siento mucho si rompo vuestra creencia de que «no, es que para hablar mejor tengo que estudiar más vocabulario, más gramática y muchas más cosas».
No, no, no.
Tenéis que entrenar y además si sabéis lo que os está jodiendo, muchísimo mejor. Para eso tenéis el test.
1. Entrenamos de manera pasiva, no activa
Vale, venga, razones por las que muchas veces o por las que siempre entendemos más de lo que hablamos.
Bueno, primero, porque estamos entrenando de manera pasiva y no de manera activa.
Esto lo habéis escuchado un millón de veces.
Cuando escuchamos, cuando leemos, cuando vemos lo que sea, no estamos haciendo nada. Solo estamos sentados delante de la televisión o escuchando el podcast o lo que sea.
No estamos produciendo idioma, no estamos produciendo absolutamente nada.
Y entender no entrena hablar.
Esto es muy importante.
Repito, subrayadlo por favor.
Entender no entrena hablar.
Muchas veces se comete el error de pensar que «no, si yo entiendo bien tengo que hablar bien por narices».
No, una cosa es entender y otra cosa es hablar.
Las dos cosas no son… O sea, desde luego que las dos ayudan. El entender bien ayuda a hablar mejor, pero cuando entendemos bien no significa que hablemos bien ya por ciencia infusa.
No, eso no pasa.
2. Sabemos cosas, pero no las tenemos automatizadas
Bien, más cosas, más razones.
A ver, no tenemos automatizaciones.
Sabemos cosas, sí, sabemos muchas cosas, pero cuando vamos a hablar no nos salen.
¿Por qué?
Porque no tenemos automatizadas esas cosas.
Las sabemos, pero no están disponibles.
O sea, esto es la broma. Esta cosa que os digo yo siempre cuando pienso en una expresión que va a buscar un señor mayor ahí al sótano a buscar las cosas y cuando llega ya no me hace falta.
Pues esto, igual.
O sea, sabemos muchas cosas, pero muchas veces no nos salen cuando queremos utilizarlas.
3. Traducimos aunque no nos demos cuenta
Bien, otra cosa que veo muy a menudo.
Traducimos y aunque no nos demos cuenta.
Hay gente que me dice «Diego, yo no traduzco» y cuando estoy hablando con esas personas les veo que están traduciendo y diréis «Diego, pero cómo vas a saber tú que eres capaz de adivinar lo que están pensando».
No, es que les veo sudar tinta cuando están hablando porque están traduciendo en su cabeza antes de hablar y aunque piensan que no están traduciendo, están traduciendo.
Y esto me lo encuentro muchísimas veces.
Pensar en nuestro idioma, construir en nuestro idioma y luego decir «vale, ahora lo voy a meter al español».
Eso es un esfuerzo.
Es jodidísimo, de verdad.
Y os lo digo yo por experiencia cuando muchas veces estoy viendo algo en inglés que estoy traduciendo en mi cabeza.
Es súper cansado. Yo no aguanto más de cinco minutos traduciendo en mi cabeza sin que me quiera tirar en el sofá porque estoy derrotado.
Entonces muchas veces las traducciones es una cosa que nos mata.
Y hay muchas maneras de conseguir no traducir mentalmente lo que queremos decir en español.
Eso os lo digo en otro episodio y además en los entrenamientos también lo entrenamos esto de no traducir mentalmente.
4. No sabemos gestionar las conversaciones
Más cosas. A ver, no sabemos gestionar las conversaciones.
¿Por qué?
Porque pensamos que las conversaciones son sólo palabras.
Las conversaciones no son sólo palabras. Esto se lo digo todos los días a mis estudiantes. Es reaccionar.
Llevamos ya unos cuantos episodios en los que os explico cómo reaccionar.
Es saber cómo continuar una conversación, cómo tener ritmo cuando estamos en una conversación.
Es cómo adaptarnos.
La fluidez es adaptarnos a los contextos, a los momentos de cada conversación y ser capaces de solucionar cualquier problema que nos venga en una conversación.
Muchas veces digo conversación pero es así.
Entonces no sabemos gestionar las conversaciones y eso también se entrena.
Gestionar las conversaciones se entrena.
Cuando me decís «yo es que tengo clases de conversación con mi profesor desde hace cinco años» y yo digo «de puta madre, muy bien» pero ¿qué haces? ¿Hablas mal? ¿Utilizas palabras, expresiones? ¿O estás entrenando cómo hablar en una conversación? ¿Cómo gestionar una conversación?
Vamos a poner un ejemplo.
Yo soy entrenador de fútbol nivel 3. Yo puedo entrenar por titulación yo puedo entrenar al Madrid, al Barcelona, al Manchester United, al Manchester City, a todos los equipos top del mundo.
Por mi título me habilita para hacerlo pero yo no tengo ni puta idea de cómo gestionar un vestuario en el que hay 20 tíos de 18 años que ganan 50 millones de euros.
No lo sé porque yo entre otras cosas nunca vi tanto dinero junto.
Entonces una cosa es si yo puedo entrenar y decirle a un jugador «tienes que hacer esto y lo otro» pero otra cosa es saber gestionar un vestuario con tantos hijos, con diferentes personalidades y eso no es fácil.
Entonces gestionar una conversación no es igual que hablar.
Eso es importante tenerlo en cuenta y esto casi nadie casi nadie lo entrena.
Todo el mundo es como «yo estoy hablando, hablo una hora todas las semanas con mi amiga Pepi de Sevilla» y yo le digo «vale y qué haces con Pepi» «no pues hablamos de qué tal el tiempo y todo eso» y yo «vale pero cómo, cómo lo haces».
O sea es hay que entrenar diferentes cosas, cómo reaccionamos, cómo continuamos cuando nos quedamos bloqueados, cómo nos adaptamos a los problemas que nos surgen.
5. Queremos hacerlo perfecto
Y la quinta cosa que siempre veo por la que no hablamos igual que entendemos es porque queremos hacerlo perfecto y esto ya os lo dije en varios episodios: la perfección mata la fluidez.
Creedme si estáis en un punto en el que no habláis de manera fluida intentar hacerlo perfecto no os va a ayudar, todo lo contrario os va a joder la fluidez.
Entonces quitaos ese peso de la cabeza de que tenéis que hacer las cosas perfectas, no hace falta.
Simplemente hay que intentar ser más fluidos, hay que intentar hablar con más naturalidad.
Cuando tengáis más naturalidad vais a tener más confianza y a partir de ahí pues vais a empezar a hablar de manera más bien, más buena.
Entender es pasivo, hablar es activo
Bien entonces volvemos a recapitular un poco lo del episodio.
Entender es pasivo, hablar es activo, son habilidades distintas, diferentes.
Yo puedo ver una película de Brad Pitt, de Leonardo DiCaprio, de quien sea y puedo pensar que, o sea, entender la película pero yo no sé actuar como ellos, necesito entrenar y los que sois actores y actrices, claro es que joder, actuar tiene lo suyo.
La gente no estudia interpretación porque la apetezca, la estudia porque para actuar bien tienes que hacer eso.
Entonces de nuevo para hablar bien tenemos que entrenar la habilidad de hablar y hablar tiene muchas cosas, tiene muchas cosas diferentes que no es sólo escupir palabras una detrás de otra.
Entonces no necesitáis más contenido, no necesitas más vocabulario, no necesitáis más gramática, necesitáis otro tipo de práctica y esto creedme que es algo que trabajamos en www.fluentspanishexpress.com.
Cierre del episodio
Nos vemos en el episodio del viernes en el que os traeré más cosas que ahora mismo no me acuerdo qué pero espero que os parezcan interesantes, que os gusten y si os gusta el podcast por favor cinco estrellitas en Spotify y en Apple Podcast.
Joder, dejadme una frasecita ahí en Apple Podcast, si estáis escuchando esto por el iPhone dejadme ahí una frase ahí para que yo sepa que estáis ahí, para saber que me estáis escuchando.
Nos vemos el viernes, que tengáis muy buena semana, adiós.
¡Adiós!