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582. Por qué siempre reaccionas igual en español (y cómo cambiarlo)

EPISODIO

Aprender a reaccionar de forma natural es clave para mejorar la fluidez en español. En este episodio vemos cómo evitar respuestas planas como “qué fuerte” o “qué bien”, cómo usar expresiones más naturales y por qué las reacciones ayudan a conectar mejor en una conversación con nativos.

Fluent Spanish Express Podcast · Episodio 582
582. Por qué siempre reaccionas igual en español (y cómo cambiarlo)
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Fluent Spanish Express Podcast, episodio número 582. Aquí tenéis todo el español que no os enseñan los libros. ¡Comenzamos!

Muy buenos días, bienvenidos, bienvenidas a un nuevo episodio de Fluent Spanish Express Podcast. Hoy es martes 12 de mayo de 2026, mi nombre es Diego Villanueva y cada semana os traigo un nuevo episodio del podcast más desafiante de español avanzado.

¿Por qué digo esto?

Porque sin adaptar la velocidad, ni el vocabulario, sin guion, sin filtros, bueno pues el español tal y como hablamos los nativos españoles.

Antes de empezar: gracias y test de fluidez

Bueno, antes de comenzar el episodio de hoy tengo que daros las gracias a todas las personas que me habéis escrito un mensajito por mi cumpleaños.

Muchísimas gracias por todas las felicitaciones, por dedicar un minutito a escribirme pues algunas cosas bonitas, muchísimas gracias, os estaré respondiendo a todos y a todas, así que eso, de todo corazón muchísimas gracias.

Y también antes de empezar el episodio, algo importante, como siempre www.fluentspanishexpress.com nunca me cansaré de decirlo.

Tenéis que entrar ahí, hacer un test de 12 preguntas muy sencillas, os lleva dos minutos y en dos minutos sabréis como muchas más personas qué está frenando vuestro español en estos momentos, qué está frenando vuestra fluidez.

Mira, como yo aquí que me trabo con… Lo que pasa es que no es fácil hablar con el aparato, no me acabo de acostumbrar y la verdad es que muchas veces me patina la lengua, me hago daño en los carrillos, es una putada pero es lo que hay.

Así que bueno, lo dicho, que os decía que eso, que entrad a hacer el test.

Si no queréis hacer el test, bueno pues entrad en la newsletter, ya está, os suscribís a la newsletter y todos los lunes, los miércoles y los viernes recibís un email con algunas cositas pues para ayudaros con vuestra fluidez en español.

Una pregunta sobre reacciones en español

Y dicho esto, como os decía, hoy voy a hacer un episodio que no es propiamente de preguntas y respuestas pero que sí viene de una pregunta que me hizo Ana y que además Ana me dijo, tengo que hacerle aquí un pequeño tirando orejas, me dijo «es que esta pregunta seguramente no es interesante para el podcast».

No, todas las preguntas son interesantes, de verdad.

O sea, cualquier pregunta, cualquier cuestión, duda que tengáis en vuestra cabeza relacionada con el español seguramente es una duda, pregunta que se está haciendo otra persona en otro lugar del mundo exactamente igual, ¿vale?

Entonces, muchas veces pues pasa esto, ¿no? Que dices tú «joder, pero cómo, cómo dices que esta pregunta no es interesante si es que muchas personas tienen el mismo problema».

Pues bueno, Ana me decía, venga, que me enrollo más que una persiana, dice Ana:

«Me vino a la cabeza una cosa sobre la que siempre tengo dudas».

Bien.

«Me gustaría saber más sobre cómo reaccionar rápidamente a una sorpresa, alegría o enfado durante una conversación. Siempre uso las mismas palabras, qué fuerte o qué bien, dependiendo de la situación. No se me ocurre nada más natural. ¿Hay algún truco para esto o hay que esperar a que llegue solo con el tiempo?»

Vale, pues bueno, empiezo respondiendo lo último.

No, las cosas en este caso no llegan solas con el tiempo, ¿vale?

No va a pasar, o bueno, va a pasar, pero seguramente muchísimo más despacio de lo que podríamos nosotros hacerlo, ¿vale?

Como digo, en los idiomas tú puedes estar practicando, practicando, practicando, practicando y habrá cosas que no serás capaz de mejorar nunca.

La manera de reaccionar sí es una cosa que puedes mejorar con el tiempo, pero hay una manera mucho más efectiva de mejorar las reacciones cuando hablamos en un idioma y es entrenando.

Sí, llevo ya tiempo siendo pesado con esto.

La fluidez no se estudia, la fluidez se entrena.

Bueno, pues esto es exactamente lo mismo.

Por qué entrenar las reacciones cambia tu fluidez

Y reaccionar es una de las cosas más resultonas, digo resultonas en el sentido de que a poco que hagamos se nota muchísimo, o sea, los resultados, ¿cómo se llama eso? La ley de Pareto del 80-20%, 80-20, pues con muy poco esfuerzo podemos conseguir tener reacciones mucho más naturales y sonar de una manera mucho más fluida y de verdad impactar en la manera en la que hablamos, ¿vale?

Hay veces que, bueno, hay veces no, siempre estoy hablando últimamente también de los estudiantes que suenan muy planos, muy poco naturales.

Bueno, pues las reacciones, entrenar las reacciones es una de las cosas que más, creo que más fáciles de entrenar y además que mejor suenan cuando lo mejoramos, ¿vale?

Podemos seguir cometiendo muchos errores, pero si somos capaces de reaccionar de una manera muy natural, esto cambia mucho las reglas del juego, la manera en la que nos perciben las personas con las que estamos hablando, ¿vale?

Entonces, como digo, hay estudiantes que, como en este caso decía Ana y me encuentro muchos, muchos, muchos, reaccionan siempre igual y además el episodio del pasado viernes, el episodio en el que os hablaba de 10 formas de decir que algo nos gusta sin repetir siempre lo mismo, viene un poco también por ahí, ¿vale?

Yo la verdad es que no sabía que Ana me iba a hacer esta pregunta, pero es que me viene al pelo, o sea, me viene que ni pintada, ¿vale?

Porque seguimos hablando un poquito más de lo mismo, de reaccionar, de cómo utilizar la expresividad, la naturalidad, ¿vale?

Pues entonces hoy vamos a ver algunas maneras o qué podemos hacer, algunas cosas que podemos hacer desde ya mismo, desde el minuto 1, para empezar a sonar de una manera más natural cuando reaccionamos, ¿vale?

Esto es, como digo, algo que si lo hacemos, o sea, si lo mejoráis un poco se va a notar muchísimo, muchísimo.

El problema no es la falta de vocabulario

Vale, lo primero, vamos a empezar analizando el problema. ¿Por qué nos pasa esto? ¿Por qué? ¿Por qué siempre repetimos las mismas dos, tres expresiones cuando alguien nos dice algo? ¿Por qué? ¿Por qué lo hacemos?

Bueno, pues la buena noticia es que no es falta de vocabulario, ¿vale?

Siempre digo esto a muchos estudiantes que se ríen de mí, pero es que yo sé lo que me digo.

Hay muchos estudiantes que estáis escuchando ahora mismo este podcast que tenéis muchísimo más vocabulario que algunos nativos, sí, y diréis, joder, Diego, tampoco seas exagerado.

Sí, ya sabes que soy exagerado, pero en este caso no estoy exagerando.

O sea, hay nativos que tienen menos vocabulario que un pez, ¿vale?

Y vosotros y vosotras que lleváis tiempo ya practicando vuestro español tenéis un montón de vocabulario.

Entonces, ¿cuál es el problema?

El problema es la falta de disponibilidad, ¿vale?

Conocemos cosas, pero no nos salen.

Esto ya también os hablaba el martes pasado.

¿Qué pasa, Diego? ¿Por qué yo sé tantas cosas, pero cuando me pongo a hablar se me bloquea todo?

No sé lo que estoy diciendo.

Vale, pues el problema no es de vocabulario, es que tenemos que empezar a reaccionar sin pensar.

Las reacciones no se piensan

Y aquí es donde radica el gran problema, y es que muchas veces no reaccionamos sin pensar.

También pensamos las reacciones, y eso es un error.

¿Por qué?

Porque las reacciones no se piensan, o no se deberían pensar, ¿vale?

Porque cuando pensamos en cómo reaccionar ya estamos llegando tarde a la conversación.

Ya estamos, primero, no transmitiendo emociones, que eso es lo que os decía el viernes pasado, y también empezamos la frase mal.

¿Por qué?

Porque tenemos que pensar la reacción, luego tenemos que pensar cómo arrancamos la frase, y luego tenemos que pensar cómo desarrollamos nuestras ideas.

Es que es mucho pensar, no se puede no se puede hablar de manera fluida, de manera natural, pensando tanto. ¿Vale?

Hay que hablar un poquito más sin pensar.

Y cuando digo pensar, no digo que no pensemos nuestras ideas, sino que estemos ahí analizando frase a frase, estructura, traduciendo nuestra cabeza.

No.

En nuestro idioma nativo, seguramente, pues tendréis como, yo qué sé, es que no sé, 20, 30, 40, 50 formas diferentes de reaccionar, y en español quizás tenéis 2, 3, pero ¿qué pasa?

Que esas 50 que tenéis están absolutamente automatizadas, es normal, lleváis toda vuestra vida reaccionando de manera natural, ¿vale?

Pues es normal que reaccionéis así.

Con estas 2 o 3 que tenéis más o menos naturalizadas, o más o menos automatizadas, pues pasa que al final son siempre lo mismo, sota, caballo y rey.

Siempre estáis repitiendo lo mismo, que es lo que decía Ana, «qué guay, qué interesante», pues no, o «qué bien», vale.

Entonces, ¿qué pasa con esto?

¿Qué pasa?

Pues lo que también decía el viernes pasado, cuando no reaccionamos de manera natural, perdemos conexión con la persona con la que estamos hablando, porque no se siente genuino, no se siente como algo que sea real, que sea verdadero.

Entonces, eso es una parte muy importante de una conversación, el conectar con las otras personas, para eso hablamos, ¿no?

Muchas veces hay estudiantes que me decís que cuando estáis hablando con un nativo, que muchas veces sentéis que hay cierto grado de desconexión, porque, bueno, no sentís que acabáis de conectar con la otra persona.

Bueno, pues las reacciones son una manera súper fácil, súper interesante para conectar con otras personas.

Cómo reaccionar con más naturalidad

Entonces, vale, venga, vamos a lo práctico.

¿Qué hacemos para reaccionar con mayor naturalidad?

Lo primero, dejar de intentar decir algo perfecto.

Bien, esto es lo más importante.

O sea, la perfección contra la fluidez no son buenas amigas, ¿vale?

No se puede ser perfecto y fluido a la vez.

Bueno, sí se puede, pero necesitas mucho, mucho, mucho, mucho entrenamiento.

Y en este punto, yo recomiendo que intentéis dejar de ser perfectos para ser fluidos.

A partir de la fluidez, vais a ganar confianza, vais a ganar tranquilidad cuando estéis hablando y van a salir las cosas mucho mejor.

Esto es matemático, ¿vale?

Si hablamos de una manera más relajada, las cosas nos van a ir mejor.

Si estamos con un corcho en el culo, estamos ahí nerviosos, nerviosas, eso no va a funcionar, ¿vale?

Entonces, las reacciones son rápidas, son cortas, son casi automáticas.

Y si nos tenemos que parar a pensar en reacciones, como os decía antes, estamos jodidos, ¿vale?

Entonces, no necesitamos 20, 40, 50 expresiones nuevas.

Necesitamos, primero, analizar qué es lo que hacemos, o sea, qué utilizamos normalmente, cómo reaccionamos.

Fijaos y escuchaos de verdad, que es un episodio de la hostia el anterior, el 581, y fijaos cómo reaccionaba yo.

No simplemente decía «muy bien» o «guay», sino que utilizaba otro tipo de expresiones, o sea, utilizaba otro tipo de herramientas o de cosas en las reacciones, ¿vale?

No utilizaba solo «está guay» y «está bien», sino que decía «está guay», «me mola», «hostia, esto está súper guay», ¿no?

Fijaos, ¿vale?

Reacciones cuando algo te sorprende

Entonces, bueno, vamos para responder un poco a Ana, que decía que utilizaba siempre el «qué fuerte» cuando algo nos sorprende, ¿vale?

¿Cómo se me ocurre a mí que podemos responder, por ejemplo, «¿en serio? Hostia, ¿en serio? No, no me lo creo, me estás vacilando, ¿no? Fijaos, venga, venga, ya, venga, hombre, no, no, ¿vale? Fijaos.

No hace falta que sean expresiones perfectas, simplemente fijaos que son muy sencillas, en vez de decir, cuando algo nos sorprende, «qué fuerte», que también lo podemos decir, «no está mal» «¿en serio?» no, no, no, no, no, no, «me estás vacilando», no, no.

«Venga, hombre, venga, venga», no, no, no, esto, «no te lo creo», «no me lo creo», «no me lo creo», no, no, no, no, vale, fijaos, bien, «qué fuerte».

Reacciones cuando algo te enfada o te frustra

Antes, también podemos decir, por ejemplo, cuando nos, cuando nos enfadamos o cuando nos frustra algo, por ejemplo, ¿no?

Yo cada vez que tengo que hacer un trámite con, con la administración, con la burocracia colombiana, siempre digo «no me jodas», «no me jodas que ahora tengo que presentar este papel», «no me jodas», «me cago en la puta», «hostia», otra vez la misma historia, ¿no?

«No me jodas», bien, «hostia», «me cago en la puta», bueno, las expresiones, las reacciones.

Elegir expresiones que encajen contigo

Un tema interesante que estaba hablando el otro día con un estudiante, con Ralf, que estábamos hablando en una clase de esto, del tema de las expresiones, bien, hay personas que dicen, juran y perjuran que cada idioma que aprendemos crea como una especie de personalidad nueva dentro de nosotros y que al final tenemos como muchas personalidades dependiendo de los idiomas que hablemos.

Yo tengo la teoría y siempre digo que eso es una mentira, ¿vale?

¿Por qué?

Porque siempre pienso que, joder, si yo soy una persona que hablo de una manera en español, a mí me gustaría ser ese tipo de persona cuando estoy hablando en inglés o estoy hablando en italiano, en portugués o en otros idiomas.

¿Qué pasa?

Que a veces, bueno, a veces no, yo no soy capaz de hablar en inglés como hablo en español, ¿vale?

Pero lo que sí tengo claro es que si yo en español utilizo expresiones como «joder», como «hostia», como «me cago en la puta», pues tiene sentido que en inglés utilice expresiones más o menos que suenan ahí, ¿vale?

Por ejemplo, el típico «fuck», ¿no?

Pues yo en inglés, cuando hablo en inglés, lo utilizo y no me siento raro utilizándolo, ¿por qué?

Porque en español siempre utilizo ese tipo de expresiones.

Si vosotros sois como un libro de la Real Academia Española, bueno, en este caso un libro de la Real Academia de vuestro idioma y resulta que en español le empezáis a decir «joder», «hostia» y todo esto, seguramente os sonará muy raro y diréis «pues yo no me siento cómodo utilizando estas expresiones».

Entonces, intentemos que las expresiones que utilizamos en nuestro idioma nativo, pues sean más o menos del estilo que las que utilizamos en español, no, al revés, perdón, que las que utilizamos en español sean del estilo que las que utilizamos en nuestro idioma nativo, así nos vamos a sentir mucho más cómodos, mucho más cómodas, ¿vale?

La frase perfecta no existe

Bien, y nada más, es que no se necesita nada más, o sea, se necesita, lo primero que os decía, analizados un poco cómo reaccionáis, lo segundo, dejar de pensar tanto, la frase perfecta no existe, la frase perfecta, de hecho, siempre nos pasa, o a mí me pasa por lo menos, no sé si es raro que cuando estoy hablando con alguien, cuando me voy y cuando ya no estoy con esa persona digo «hostia, tenía que haberle dicho esta frase que era tan brillante», bueno, pues las frases brillantes no existen ni en Hollywood, ¿vale?

Siempre se nos olvida algo y no pasa nada.

Entonces, lo dicho, dejamos de buscar la frase perfecta, intentemos no pensar las reacciones, intentemos, bueno, ahora al principio, hasta que automaticemos, hasta que automaticéis las reacciones, vais a tener que pensar un poquito, no pasa nada, pero estáis haciéndolo con un enfoque un poco diferente.

Lo que decía Ana al principio en su pregunta de «¿puedo dejar que con el tiempo esto se solucione no sé qué, no sé cuánto?», bueno, yo desde que soy adulto descubrí que las cosas no se solucionan solas, bueno, algunas a veces se solucionan solas, pero la mayoría de las cosas o te remangas o te pones manos a la obra o las cosas van a seguir siendo exactamente igual y en este caso no queremos que vuestra manera de reaccionar sea exactamente igual, sino lo que queremos es que mejoréis.

Cierre del episodio

Bueno, dicho esto, nos vemos el próximo viernes en el siguiente episodio en el que os traeré, no sé exactamente qué os traigo, pero alguna cosa guay seguramente que os traeré.

Bueno, espero que os haya gustado este episodio, respondiendo a la pregunta de Ana, lo dicho, www.fluentspanishexpress.com, suscribíos al newsletter, haced el test de fluidez y descubrid en dos minutos qué está frenando vuestro español, vuestra fluidez en español.

Nos vemos el viernes. ¡Hasta luego! ¡Chau!