Fluent Spanish Express Podcast, episodio número 577. Aquí tenéis todo el español que no os enseñan los libros. ¡Comenzamos!
Muy buenos días, bienvenidos, bienvenidas a un nuevo episodio de Fluent Spanish Express Podcast. Hoy es viernes 24 de abril de 2026, mi nombre es Diego Villanueva y cada semana os traigo un nuevo episodio del podcast más desafiante de español avanzado.
¿Por qué? Porque sin adaptar la velocidad, ni el vocabulario, sin guión, sin filtros… Bueno, el español tal y como lo hablamos los nativos españoles.
Como os comentaba este pasado martes, esta semana, pues a partir de ahora, durante un tiempo, no sé exactamente cuánto, voy a estar probando a publicar dos episodios cada semana. Uno los martes y otro los viernes. Los martes más relacionados con temas de fluidez y los viernes pues con cosas que se me vayan ocurriendo un poco más, pues de eso «aquí te pillo, aquí te mato».
Además, hoy estoy grabando precisamente antes del viernes. Estoy grabando el jueves porque luego, en un ratito, tengo que ir al dentista a que me aprieten los hierros, a que me aprieten el alambre del aparato, y como sé que voy a estar jodido los próximos días, pues he decidido grabar antes y no tentar la suerte. No vaya a ser que mañana viernes me levante con un dolor de muelas o de dolor de dientes que no pueda con él y entonces no pueda ni siquiera hablar.
Entonces he decidido grabarlo un poquito antes, pero no pasa nada. Virtualmente estamos a viernes 24 de abril de 2026.
Bueno, hoy os traigo un episodio creo que bastante interesante, porque voy a hablar de algunos matices, algunas cosas que en el nivel que vosotros y vosotras tenéis son muy importantes tener en cuenta. Porque muchas veces, bueno, pues medimos la manera que tenemos de hablar un idioma en cosas como las expresiones, el vocabulario, las estructuras, todas estas cosas que utilizamos, pero no tanto en cosas que no tienen que ver tanto con el idioma, pero que cambian completamente la conversación.
Hoy vamos a ver cinco diferencias culturales que explican por qué. Porque cuando hablamos español no sólo cambiamos el idioma, sino que entramos en otra forma de comunicarnos. Y como tal, como esta forma de comunicarnos es diferente o puede ser diferente a la manera que tenemos de comunicarnos en nuestro idioma nativo, y esto muchas veces lo veo de manera muy habitual en muchos estudiantes que mantienen el estilo de comunicación de sus idiomas nativos intentando copiarlo o aplicarlo en el español, y eso, bueno, pues hace que muchas veces la conversación no funcione tan bien como debería.
Y estos son pequeños matices, pequeñas cosas que a veces no se ven, pasan desapercibidas, pero que es una pena. Porque claro, si tú tienes una manera de hablar o en tu idioma nativo hay unas cuestiones culturales que son importantes tener en cuenta, en español pueden ser diferentes, y eso conviene tenerlo en cuenta porque hace que la manera que tenemos de comunicarnos sea mucho más natural y mucho más adaptada al idioma que estamos practicando, en este caso el español.
Entonces, bueno, no me enrollo más, voy a hablaros de cinco diferencias culturales.
1. Interrumpir en español no es mala educación
La primera, y esta es la más obvia y la que muchas veces más difícil es para muchas personas que estáis estudiando español, es que en España o en español, bueno, en España, interrumpir no es mala educación. Bueno, a ver, salvo que interrumpas de una manera con insultos y todo esto, pero cuando estamos en muchos países interrumpir es un sinónimo de falta de respeto, o sea, si tú estás hablando y te interrumpen entiendes que la otra persona te está faltando al respeto porque no te está dejando hablar.
En España, en la mayoría de las ocasiones, una interrupción muestra o es una señal de interés. Significa que la otra persona está metida en nuestra conversación, está dentro de nuestra conversación y quiere participar y quiere meter, como se suele decir, la cuchara, es decir, sus ideas, sus cosas.
Y al final, en España, interrumpir no es de mala educación normalmente. Muchos estudiantes muchas veces me dicen: Diego, es que joder, cuando estoy hablando con un nativo me interrumpen y siento que es que estoy equivocándome, que estoy hablando mal, entonces la otra persona no tiene paciencia y quiere acabar mis frases y todo esto. No. O sea, interrumpir es una buena señal. O sea, que nos interrumpan es una buena señal, suele ser una buena señal.
Significa que lo que estamos contando tiene interés, que estamos atrapando a la otra persona y que la otra persona quiere participar. Entonces no sintáis, o intentad, que es difícil no sentir las interrupciones como que la otra persona está impaciente, sino simplemente tomáoslo como algo que está bien. Algo que, joder, me están interrumpiendo, eso es que a la otra persona le mola lo que estoy diciendo y quiere participar también.
Entonces este choque cultural es muy muy interesante porque igual que nos interrumpen, nosotros, para entrar en el juego de la comunicación como se hace en España, también tendríamos que meternos dentro, interrumpir también. Y la otra persona, creedme, que vais a daros cuenta que no se lo va a tomar como algo de mala educación.
Vale, hombre, salvo que esté hablando una cosa y de repente le cambies de tema, pero en el tema de la comunicación interrumpir en España no es de mala educación. Entonces eso de esperar el turno para hablar y todo esto pues bueno, como que pierde un poco de naturalidad.
2. Los españoles opinamos (aunque no nos lo pidan)
Segundo, segunda cuestión cultural, es que los españoles somos… bueno, siempre lo digo y además me río, y vosotros os reís también supongo, que somos opinadores profesionales. A los españoles nos gusta opinar de todo, y además si no nos lo piden muchísimo mejor.
Es que somos así. O sea, somos una cultura muy directa. No nos hace falta ningún tipo de invitación para opinar. O sea, como se suele decir, ni media, y a la mínima estamos ya opinando sobre lo que sea. Sobre todo somos opinadores profesionales, opinadores de barra de bar, y nos encanta cuestionar todas las cosas y hablar sobre todas las cosas, aunque no tengamos ni puta idea.
O sea, España está lleno de personas así. Somos así.
Entonces muchas veces los estudiantes o las personas que estáis hablando español como lengua no nativa muchas veces no entráis en este juego de opinar. Y eso, a ver, como valores personales está muy bien, pero a nivel de comunicación en España no opinar se queda un poco cojo.
Hay que intentar de vez en cuando meter ahí nuestra opinión, y sobre todo si es no solicitada, mucho mejor.
3. Para nosotros/as, exagerar es normal
Otra de las cosas culturales que tenemos que tener en cuenta es que somos muy viscerales cuando hablamos. Exageramos mucho, dramatizamos mucho, utilizamos mucha intensidad.
Esto os lo contaba también en el episodio anterior. Pues eso, lo del tema de exagerar es una cosa que podéis hacer para mejorar vuestra manera de hablar, para que suene más fluida, más natural.
Porque nosotros somos así. Somos muy impulsivos a la hora de hablar. Y va muy relacionado también con el punto anterior. A veces las opiniones son muy exageradas, muy dramatizadas, y eso nos encanta.
Hablar así hace que el español suene superdivertido, muy emocional, no plano, no aburrido.
4. El silencio nos incomoda (mucho)
Bien, cuarta diferencia cultural: los silencios.
Hay culturas en las que las pausas son una bendición. A los españoles no. El silencio nos incomoda muchísimo.
Somos capaces de no hablar de nada, pero hablar, con tal de no estar en silencio. Y la prueba son las conversaciones de ascensor. Siempre se habla de algo.
Necesitamos ruido, reacción, comentar, opinar.
Entonces los silencios nos incomodan muchísimo. Y cuando intentas cambiar esto, cuesta muchísimo, porque estamos acostumbrados a que el silencio no exista.
5. En español no todo es literal
Y la quinta es que cuando hablamos en español no todo es literal.
Nos gustan mucho los dobles sentidos, la ironía, el sarcasmo. Entonces muchas personas que no tienen el español como lengua nativa se quedan en las palabras y no entienden toda la intención que hay detrás.
Aquí hay dos fases: entenderlo y usarlo. Y si llegas a usarlo, eso ya es nivel profesional.
Bueno, como veis, cinco cosas, y podría seguir con muchas más.
Dependiendo de vuestra cultura, esto os chocará más o menos. Pero conviene tenerlo en cuenta.
Bueno, pues nada, espero que os haya gustado este episodio. De nuevo, animaros a que os hagáis el test de fluidez para ver cómo es el entrenamiento de Fluent Spanish Express.
Tenéis el enlace en la descripción, hacéis 12 preguntas, dos minutos, y a partir de ahí empieza todo el entrenamiento.
Nada, espero que hayáis disfrutado el episodio. Nos vemos la semana que viene el martes.
Que tengáis muy buen fin de semana y recordad darle cinco estrellitas al podcast si os gusta.
Y ya, pues eso… que tengáis muy buen fin de semana.
Adiós.