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572. Ahora este podcast es mucho más difícil

EPISODIO

Hay incomodidades que evitamos porque no son urgentes. Preferimos adaptarnos antes que enfrentarlas. Hasta que un día entiendes que adaptarte también tiene un precio.

Fluent Spanish Express Podcast · Episodio 572
572. Ahora el podcast es mucho más DIFÍCIL
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Fluent Spanish Express Podcast, episodio número 572. Aquí tenéis todo en español que no os enseñan los libros. ¡Comenzamos! Muy buenos días, bienvenidos, bienvenidas a un nuevo episodio de Fluent Spanish Express Podcast. Hoy es martes 31 de marzo de 2026. Mi nombre es Diego Villanueva y cada semana os traigo un nuevo episodio del podcast más desafiante de español avanzado. ¿Por qué? Porque sin adaptar la velocidad, ni el vocabulario, sin guion, sin filtros… El español tal y como lo hablamos los nativos españoles. Bueno, seguramente habréis leído el título de este episodio de podcast y habréis dicho «coño, ¿cómo que a partir de ahora el podcast va a ser más difícil?» Bueno, pues os voy a contar un poquito la historia de todo esto. Algunas personas estaréis pensando «joder, si ya me costaba entender a este tío, ahora que va a ser más difícil, ya ni te cuento». Y otros, pues a lo mejor estáis pensando «bueno, pues mira, yo ya lo entendía bien y si ahora es más difícil, pues mejor, así puedo practicar un poquito más». Bueno, el caso es que seguramente me estés escuchando hablar un poco raro, y es que se me nota mucho, o yo no sé si se escucha, pero a mí me cuesta horrores hablar bien. Hago un esfuerzo bastante grande, tengo que reconocerlo, porque me he puesto aparato. Aparato de los dientes, ortodoncia, como se dice técnicamente o médicamente, como queréis llamarlo. El caso es que, pues sí, a los cuarenta y tantos, aquí estoy con un aparato como si fuera un chico de catorce. Pues, bueno, entonces hoy os voy a contar toda la historia esta, todo el cotilleo, todo el chisme de cómo ha sido esto del aparato, por qué me lo he puesto, y todas las cosas que me han pasado entre medias. Y bueno, pues eso, que llevo años enseñando a otras personas a hablar y ahora yo no sé ni dónde colocar la lengua. O sea, esto es súper incómodo. La verdad es que ya llevo tres o cuatro días con el aparato, tres yo creo, y todavía me falta mucho camino para acostumbrarme, para encontrarme cómodo con esto. Que bueno, no sé si en algún punto lo estaré, pero bueno. El caso es que voy a contaros un poquito toda la historia y así también, bueno, pues de paso también practicáis. Mira, es que hasta se me cuelan palabras que no tienen que ser. Bueno, el caso es que en diciembre, a finales de diciembre, fui al dentista a hacerme una revisión normal. Bueno, hacía rato que no iba al dentista, así que bueno, yo es que les tengo pánico a los dentistas, ahora más todavía. Aunque quizás todo esto de la ortodoncia haga que mi relación con los dentistas se normalice un poco y le tenga menos miedo. Pero hasta ahora mi relación era de pánico absoluto. O sea, yo simplemente pensar en la palabra dentista y en el sonido ese de la maquinita esa que sirve para pulir los dientes, yo a mí ya me daba un patatús. Bueno, el caso es que, bueno, como decía, en diciembre, a finales de diciembre, fui a hacer una revisión normal. Lo típico, una limpieza, arreglar un par de empastes que aquí, por cierto, en Colombia las llaman calzas a los empastes. Bueno, que es pones un poco de resina en donde tenías un hueco por una caries. El caso es que yo me había hecho tres empastes cuando era adolescente y pues ya estaban un poco jodidos porque, bueno, pues habían pasado 20 años. O sea que normal, estaban ya bastante fastidiados. De hecho, yo lo notaba. Entonces, bueno, pues fui ahí y me hicieron las cosas normales. Pero entre todo esto, la dentista me dijo oye, Diego, es interesante o deberías, recomendable que te pongas una ortodoncia o algo que te permita solucionar algún tema de la mordida de la boca. Porque, bueno, pues se ve, esto lo averigué después, que en la mordida, en mi mordida, en cómo cierro la dentadura, tenía una separación, una desalineación, vamos a decir, de dos milímetros. Cuando lo recomendable más o menos es a partir de uno como mucho, como mucho un milímetro. Bueno, tampoco es mucho, pero en estas cosas parece que sí se nota. ¿Por qué? Porque pues esto, esta desalineación, joder, es que no puedo ni pronunciar, de los dientes me provocaba desgaste de los dientes. Entonces, claro, yo llevo más de 10 años desgastando los dientes más de la cuenta y bueno, pues eso ahora mismo con 40 años no es un problema, pero cuando tenga 60, pues sí. Entonces, por eso, cuando me dijeron de poner la ortodoncia, al principio me sonó como un poco, joder, a chiste, pero luego dije, bueno, tiene sentido y además creo que es algo que quizás pueda hacer. Mi reacción al principio fue un poco de bueno, ya lo miraré, ya lo pensaré, tal. Pero sí que a los pocos días yo tenía claro que tenía un problema y que tenía que solucionarlo fuera como fuera o sea como sea. Y el caso es que, bueno, pues fui a un ortodoncista o a una clínica donde había una persona que se dedicaba a eso, que me hizo un presupuesto, me explicó un poco cómo era el tratamiento, me dijo que mínimo era un año, lo cual pues bueno para mí, que ya sabes que me mudé aquí a Colombia hace unos meses y que bueno, pues a ver, como ya os dije alguna vez, no tengo previsión de estar en Colombia toda mi vida, pues el hecho de pensar que durante el tratamiento iba a tener que estar yendo todos los meses a ajustar el aparato, ajustar los alambres del aparato y todo esto, pues me hacía pensar joder, es que no voy a poder ni irme de vacaciones a España mucho tiempo o voy a tener que estar aquí atado entre comillas, atado un año, dos años o lo que dure el tratamiento, con lo cual pues eso ya me daba un poco, era para mí una fricción muy grande, o sea, eso tengo que reconocerlo, que cuando eso pues dije hostia, vale, eso fue un freno mental para mí importante. Luego, bueno, pero llegó un momento en el que sí, me decidí que tenía que hacerlo por varias razones. La primera porque era algo que quería solucionar, o sea, yo tenía un problema, bueno y sigo teniendo porque eso, llevo con el aparato tres días, pero era algo que yo, una vez que me explicaron pues que tenía ese problema, dije hostia, esto tengo que solucionarlo porque claro, ahora mismo no tengo el desgaste de mis dientes, no es tan grave, no es grave, no es nada, pero con el paso de los años esto sí se va a ir agravando y tengo que hacerlo ahora porque además, bueno, estas cosas también pienso que conviene hacerlas cuanto más jóvenes seamos mejor, pero bueno, el caso es que bueno, pues cuando ya tomé la decisión, se juntó otro factor y pedí un presupuesto y todo esto tal, me encajaba bien el precio porque también tengo que decir que aquí en Colombia, otro de los condicionantes o de las cosas interesantes es que en este tipo de tratamiento al menos es mucho más barato que en España, o sea, en España me costaría lo que estoy haciendo tres veces más, con lo cual, pues bueno, ya de mano por el tema del precio dije bueno, ahí eso sí me encaja, no estamos para muchos voladores, pero dije pues es una cosa que puedo más o menos intentar asumir ahora en este punto. Vale, se juntó otra cosa, se juntó que mi mujer estaba ahí pendiente de unas cosas laborales, entonces hasta marzo, hasta el 1 de marzo, no sabíamos si nos íbamos a quedar en Colombia o íbamos a hacer las maletas de nuevo, nos íbamos a marchar a otro lado, con lo cual, pues bueno, pues me tuve que entre comillas pasar el mes de enero y febrero, pues ahí un poco en espera, vamos a decir, teniendo claro que a partir del 1 de marzo, si no se daba la situación laboral de mi mujer de tener que mudarnos a otro país, que al final no se dio, pues era cuando empezaba ya cuanto antes el tratamiento, teniendo en cuenta que eso me iba a tener que pasar un año, un año y medio, dos años, pues en esta situación. El caso es que a partir del 1 de marzo se confirma lo de mi mujer, o sea que no nos vamos a ningún sitio, que seguimos en Colombia y a partir de ahí digo vale, sí tengo que ir al dentista a reactivar este proceso, este procedimiento, pero ahí es cuando me empezó a dar un poco de pereza. Me dio pereza porque estaba con mucho trabajo, un día por otro, decía va no sé qué, tampoco a ver si pude esperar dos meses, puedo esperar otro mes, no pasa nada. Yo al final iba procrastinando todo eso, hasta que un día ya dije ostia Diego, a ver, vamos a ver, céntrate, porque cada día que pasa sin que vayas al dentista pasan cosas, pasan cosas como por ejemplo que se alarga el tiempo que tienes que estar obligatoriamente aquí en Colombia, porque obviamente yo no voy a tirar el dinero a hacer un procedimiento y luego marcharme dentro de dos meses, o sea, ya digamos que entre comillas esto es como un contrato de permanencia, como una compañía de teléfono o lo que sea. Entonces cada día que pasaba era un día más que tardaba en terminar este proceso. Y además hubo otro condicionante que yo no supe hasta que volví a hablar otra vez con el dentista, porque en diciembre me había hecho un presupuesto y en marzo, a mitad de marzo que fue cuando volví a hablar con ellos, el presupuesto obviamente había cambiado, había subido los precios, además un huevo, o sea, ya no era tan guay como cuando lo hice en diciembre, ya me parecía bastante más caro, bueno, no tan caro como en España obviamente, pero dije, ostia, esto ya no me parece tan interesante. Si es verdad que entre estos tres meses tuve un poco de, vamos a decir, beneficio con el tipo de cambio, es decir, en los últimos meses me favoreció un poco el cambio, entonces al final, bueno, lo comido por lo servido, vamos, que al final la subida de precio que ellos me hicieron, más o menos el tipo de cambio la neutralizó, digamos que al final el precio más o menos era un poco más caro, pero tampoco tanto como la subida que hubo en pesos colombianos. Entonces bueno, pues nada, dije, adelante, venga, vamos a hacerlo, concerté la cita, pues nada, fui al dentista y cuando llegué allí, pues me encontré con otra sorpresa un poco desagradable. Sí, yo creo que sí. Bueno, sí, muy desagradable. ¿Por qué? Porque claro, yo iba con mi cabeza, en mi cabeza con unos números de lo que iba a costar este procedimiento y todo eso, y cuando llegué allí me hicieron otra revisión, vamos a decir, que ya me habían hecho cuando me hicieron el primer presupuesto, pero en esta revisión, como vieron que yo ya iba decidido a hacer el tratamiento de ortodoncia, pues empezaron a aparecer cosas que antes no habían aparecido. Tenía que hacer un montón de cosas más, un montón de arreglos, vamos a decir, en la boca, previos a comenzar con este tratamiento de ortodoncia. Entonces claro, ya la cuenta seguía subiendo, un suma y sigue. Entonces al final, claro, en ese momento yo estaba allí pensando en que el presupuesto ya no era el que yo tenía en mi cabeza. Hacer números sobre la marcha cuando te están «achuchando» para que tomes una decisión no es tan fácil, pero al final ganó el saber que yo tenía un problema y que tenía que solucionarlo y que si no lo solucionaba ahora, no lo iba a solucionar nunca. Era ahora o nunca. Además, ya había «superado» todas las fricciones, porque ya había ido al dentista, ya estaba allí esperando a sentarme en la silla para que me empezaran a colocar los hierros en los brackets, en los dientes. Al final me tocó coger el toro por los cuernos y decir «vale, Diego, o lo haces ahora o no lo haces nunca». Y yo tenía claro que tenía que hacerlo. Porque al final, en cuestiones de salud, creo que merece la pena invertir y cuidarse dentro de la medida de cada uno de lo que pueda, pero creo que es una cosa que es importante. Entonces, al final me tocó aceptar un poco a regañadientes todos estos sobrecostes que me pusieron por todo el tratamiento. Y al final, ¿qué pasó? Que me senté allí en la silla, me hicieron todas esas cosas, me colocaron los brackets y en ese momento salí de allí pensando «joder, tengo la boca llena de hierros, es como una boca extraña, no sé muy bien qué pasa con esto». No tenía dolor, eso es una cosa que también me sorprendió porque yo también iba muy condicionado mentalmente por el tema del dolor porque pensaba que colocarme unos brackets iba a ser una cosa que me iba a doler muchísimo, con lo cual yo ya estaba desde el principio un poco con la mosca detrás de la oreja pensando «voy al dentista, me va a doler». Bueno, muchas cosas. Y el caso es que en el momento que me hicieron no me dolió absolutamente nada, pero si es verdad que pasados los días ya el dolor sí que se nota, ya notas el dolor. Porque por lo que me explicó la dentista, el tema de las ortodoncias o de la recolocación de los dientes funciona con la inflamación y al final, para que se mueran tus dientes tiene que haber una inflamación en la boca y eso es un poco lo que… No sé si hay algún dentista o alguna dentista que esté escuchando este podcast y a lo mejor me puede decir «Diego, no, te contó una milonga». Bueno, no lo sé. El caso es que no tomé absolutamente nada desde que… O sea, no estoy tomando antiinflamatorios ni cosas para el dolor desde que empecé con este tratamiento, con lo cual estoy un poco jodido. Pero como siempre, también no es mal que por bien no venga. Y bueno, pues como no quiero pasar el dolor de masticar y no quiero también pasar el suplicio de lavarme los dientes, pues cada vez que me lavo los dientes son como 20 o 30 minutos que tardo en hacerlo, hasta que cojo un poco de práctica, pues al final estoy comiendo tres veces al día. Desayuno, comida y cena y además cosas muy blandas que no son de masticar mucho y tal, porque bueno, ya os digo que me duele al masticar y eso. Pero como digo que no es mal que por bien no venga, pues esto refuerza un poquito más todo lo que tiene que ver con mi sistema de alimentación ahora que estaba perdiendo un montón de peso. Pues ahora mismo con esto ya, esto es el remate final porque ahora con lo poco que estoy comiendo, sí es verdad que cuando como, como mucha proteína, muchas cosas que tengo que comer, pero no estoy comiendo muchas cosas fuera de… Bueno, de hecho no estoy comiendo absolutamente nada entre horas, por ejemplo, no estoy picando entre horas, no estoy merendando y cosas de estas porque lo que quiero básicamente es comer… O sea, las veces que menos pueda para evitar el dolor en primer lugar y segundo para evitar tener que lavarme los dientes 30 minutos por lo final, o si lo sumas es una hora y media que estás ahí pues con el cepillito quitando cosas entre los brackets que al final pues como digo yo siempre cuando estás comiendo y esto es un poco desagradable, la mitad de la comida se te queda enganchada en los brackets. Bueno, el caso es que de todo esto hay que… O lo que saco yo en claro también es que a veces detectas que tienes un problema y tienes que o tienes que intentar solucionarlo. O sea, coger, como decía antes, coger el toro por los cuernos y decir vale, mira, voy a solucionar este tema, voy a pues tomar acción, vamos a decir, y no voy a seguir haciendo las cosas exactamente como las estaba haciendo porque si yo hubiera dejado esto seguir y hubiera pues dicho mira no me voy a poner unos unos brackets ni nada o una harta doncia, pues dentro de 20 años seguramente me acordaría de este momento en el que tomé la decisión de no haberlo hecho. Entonces esto es un recordatorio también muchas veces para esas decisiones que a veces no tomamos en el momento que las tenemos que tomar que luego pensamos joder pues tenía que haberlo hecho que esto nos pasa muchas veces pero en el tema de la salud me parece un poquito más delicado todavía y en el tema del español también. O sea, es que si lo extrapolamos al tema del español pues lo mismo. O sea, vosotros ya con este nivel que tenéis de español que estáis entendiendo esto que yo no sé si se me está entendiendo algo o si es un desastre con este nivel de español que tenéis para entender esto también podéis detectar qué problemas tenéis con vuestra fluidez de español. O sea, muchas veces y esto me lo cuento constantemente el español que sabéis no es el que sois capaces de reproducir o de producir cuando estáis hablando una conversación y esto es una putada. ¿Por qué? Porque joder, habéis dedicado un montón de horas a aprender un montón de cosas, un montón de vocabulario, de expresiones, de gramática y resulta que cuando os ponéis a hablar no sale lo que queréis decir y os caéis siempre con esa sensación de tontos o de tontas de decir joder, es que cada vez que hablo español parece que soy un niño de cinco años que no soy capaz de… si estas cosas me las sabía, ¿por qué no soy capaz de decirlas? Entonces yo en este punto recomiendo que vayáis a hacer el test de fluidez que tengo aquí en la página web, tenéis el enlace en la descripción, ya es que se me atropellan las ideas porque a veces mi cabeza ahora va mucho más rápido de lo que soy capaz de generar cuando hablo. Mis ideas van como tres pasos por delante de lo que soy capaz de hablar, entonces es más complicado. Pero bueno, y esto le pasa también a muchos estudiantes. El caso es que os animo a que hagáis el test de fluidez, que veáis qué está impidiéndoos avanzar con vuestro español en este punto, en este momento, en este momento preciso y que es un test de tres minutos, doce preguntas, cuatro respuestas, muy sencillo, facilísimo, asquerosamente fácil hacer ese test y yo os envío un email contándoos un poco lo que veo a través de ese test. Bueno, pues eso, os digo, oye mira, yo lo que veo aquí es este patrón, esto y otro, lo que sea, y bueno, pues a partir de ahí ya vosotros pensáis o tenéis más información para intentar solucionar todo esto. Esto es lo mismo que me pasó a mí en cuanto me dijeron que mis dientes estaban desgastando más de lo que debía, ya tomé la decisión de solucionarlo lo antes posible porque no quería seguir fastidiando mis dientes. Esto, pues extrapolado al idioma, pues lo mismo. Entonces, al final, os animo a que hagáis este test, que veáis un poquito esas cosas y bueno, espero que os haya parecido interesante este episodio de podcast, más personal, que lo hayáis entendido. Espero, a ver, bueno, pues tengo que reconocer que luego cuando estoy en el… O sea, me cuesta mucho vocalizar, me cuesta mucho pronunciar algunas cosas, pero estoy haciendo aquí realmente un esfuerzo, creo, bastante grande por intentar sonar lo más claro posible, que eso, pues, si me escucháis hablar dentro de un rato cuando esté fuera de micrófono, igual no me entiendes absolutamente nada. Bueno, nada, espero que hayáis disfrutado lo dicho, que lo hayáis entendido. Os animo a hacer el test de fluidez en la página web y muchas gracias por estar al otro lado, por seguir escuchando el podcast y ahora que es un poquito más difícil, pues más práctica también. Nada, lo siento y así estaremos durante un tiempo hasta que me acostumbre. Que tengáis una buena semana. Adiós. [AUDIO_EN_BLANCO]