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550. 5 verdades incómodas sobre hablar español

EPISODIO

En el episodio de hoy os hablo de la diferencia que existe entre la sanidad en España y en Colombia.

Fluent Spanish Express Podcast · Episodio 550
550. 5 verdades incómodas sobre hablar español
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Fluent Spanish Express Podcast, episodio número 550. Aquí tenéis todo el español que no os enseñan los libros. ¡Comenzamos!

Muy buenos días, bienvenidos, bienvenidas a un nuevo episodio de Fluent Spanish Express Podcast. Hoy es martes 7 de octubre de 2025, mi nombre es Diego Villanueva y cada semana os traigo un nuevo episodio del podcast más desafiante de Español Lanzado. ¿Por qué digo esto? Porque sin adaptar la velocidad ni el vocabulario, sin guión, sin filtros, el español tal y como lo hablamos los nativos españoles.

Hoy traigo un episodio un poco incómodo porque os voy a contar algunas cosas que muchos estudiantes, bueno, a los que muchos estudiantes no les gusta escuchar, pero que yo sinceramente creo que marcan la diferencia entre estudiar español y vivir el español.

Son cinco verdades incómodas sobre hablar español. Ese es el título del episodio de hoy. Os voy a contar algunas cosas que no sé si algunas veces os las dicen, pues si estáis con vuestros profesores o lo que sea, pues yo os voy a decir hoy cinco cosas que son verdades incómodas y que alguien las tiene que decir.

Ya sabéis que yo no me callo nunca ni debajo del agua, así que hoy os las voy a contar.

Antes de ir al lío de contaros todas estas cosas, voy a contaros un pequeño, un cotilleo, una anécdota que sé yo que os gustan estas cosas. Y es que el fin de semana estaba toqueteando un poco la página web, estaba cambiando algunas cosas, que si un botón aquí que no funciona, una cosa de no sé qué, no sé cuánto, bueno, no sé qué pasó, que yo estaba ahí como a lo mejor un poco despistado o sabe Dios qué, porque con esto de la informática nunca se sabe. El caso es que se me desconfiguró la página web completamente, o sea, a la mierda, parecía que la había diseñado un niño de cinco años, con todos los respetos, seguramente que algún niño prodígelo que con cinco años diseña páginas web mejor que yo, pero el caso es que estaba totalmente desconfigurada. La suerte es que no perdí los datos de todos los estudiantes que están registrados, de los cursos, de los contenidos, todas las cosas, todo eso estaba intacto, pero ya os digo que parecía como si lo hubiera hecho un niño de cinco años, era un desastre. Entonces me tocó estar todo el fin de semana pues de, digamos, diseño, desarrollo, todo, para solucionar todo este problema. Y como no hay mal que por bien no venga, que esta frase me gusta mucho, pues al final me sirvió para organizar un poquito mejor la página web, para cambiar el diseño, que está creo que ahora bastante más chulo, o sea, eso es una opinión personal, pero os recomiendo que entréis en la página web www.fluentspanishxpress.com, que le echéis un vistazo y me digáis en los comentarios si os gusta el diseño de la web, si os parece que está más chula y tal, pues me contáis un poquito. Bueno, como os digo, hoy cinco verdades incómodas sobre el hablar español, cinco cosas que normalmente no se dicen y que además son cosas que yo estoy constantemente diciendo a mis estudiantes y que muchas veces me miran así con el gesto un poco torcido, como diciendo «Diego, tío, estás loco, ¿qué me estás contando?» Bueno, pues yo hoy os voy a contar algunas cosas que creo y que además creo que son de puro sentido común, o sea, cuando os las diga seguramente algunas de ellas, aunque quizás no os las planteáis, me vais a decir «hostia, pues sí, tienes razón, Diego, ¿qué te voy a decir?» Bien, la primera, nadie habla perfecto, ni los nativos. Esa idea de que un día vamos a hablar sin errores es, perdonadme que os diga y que sea crudo, ciencia ficción. Es que nadie habla perfecto. O sea, bueno, no hace más, mira, ahora mismo justamente, no hace falta más que escuchar mi podcast. Yo soy nativo, obviamente, sin embargo cometo errores constantemente. Me trabo, me corrijo, cambio de tiempos verbales a mitad de frase, me invento palabras, no muchas, pero me invento palabras y nadie me dice «Diego, no puedes seguir publicando este podcast» o nadie me quita el pasaporte por confundirme o equivocarme. Los nativos, si escucháis conversaciones, bueno, sinceramente acabo justamente de venir de la calle y escuchar hablar a veces a personas, diálogos que hay ahí, dices «tu madre mía, esto…» Yo siempre os digo a muchos estudiantes que habláis mejor que muchos nativos, hombre, con muchas limitaciones, pero el caso es que hay estudiantes a los que da gusto escucharos hablar, sin embargo hay otros nativos que os digo que hablan como el culo. Pero bueno, el idioma real o el hablado, el que hablamos constantemente en la calle, no es limpio, no es exacto, es torpe, es rápido, es espontáneo… Yo creo que, bueno, no sé si estáis de acuerdo conmigo, justo está la gracia ahí, que no sea tan perfecto, porque al final lo perfecto tampoco mola tanto, o sea, es así. Entonces, hablar bien no significa no equivocarse, yo me equivoco constantemente y como digo de manera así un poco romántica, lo digo a mis estudiantes, es que yo convivo con el error, yo amo el error, pues estoy totalmente, constantemente viviendo con el error de mis propios estudiantes, mis propios errores, entonces estoy súper acostumbrado a los errores y nunca estoy pensando, nunca estoy juzgando los errores, simplemente, pues bueno, algunos son divertidos y te ríes, pero para mí el error es algo totalmente normal. Si esperáis en algún momento hablar perfecto, olvidaros, olvidaros de eso porque eso no va a pasar, o sea, la perfección a la hora de hablar no va a pasar. Desde luego que hay errores que tenemos que ir puliendo, que tenemos que ir mejorando para cada vez hablar sonar más natural, pero la fluidez, en realidad, y siempre lo digo a mis estudiantes en los programas de fluidez, no suena perfecta, suena natural, la manera en la que reaccionamos, la manera en la que contestamos, la manera en la que nos salen las expresiones, eso es la fluidez. La fluidez no es hablar rápido y perfecto, o sea, es que eso no lo hace nadie, o sea, es así. Bueno, esta es la primera verdad incómoda, no sé si os parece que tengo razón o os parece que no tengo razón. Bueno, como siempre, pues en los comentarios me decís «Oye, Diego, mira, pues esto que estás diciendo es una tontería». Vale, segunda verdad incómoda, y esta también la digo constantemente, y esta también me trae muchos problemas porque muchos estudiantes pues dicen «Joder, pero Diego, esto no tiene lógica». Vale, siempre digo, estudiar más no significa hablar mejor. Me encuentro constantemente con estudiantes que llevan años y años y años y años estudiando español, 80 cursos, 20 profesores, otros tantos libros, listas infinitas de vocabulario, pero cero conversación real. Claro, y piensan «Joder, cómo puede ser si llevo 20 años estudiando español, cómo puedo ser que no sea capaz de… me trabo de cada tres palabras que digo, me trabo en dos, ¿cómo es posible?». Bueno, porque, y esto también lo digo siempre, hablar no es una asignatura, hablar es una habilidad, y las habilidades no se estudian, las habilidades se entrenan. Por ejemplo, si tú juegas al fútbol, si tú juegas al tenis, si tú bailas, esas habilidades se entrenan. Eso no es coger un libro y poner a estudiar, es como si yo voy al gimnasio, me apunto al gimnasio, llego allí, con toda mi… voy allí, me siento en la recepción, cojo un libro sobre hacer pesas y empiezo a leer. «Joder, pues voy a salir del gimnasio exactamente igual que entreo, igual hasta peor, porque si me tomo un café y me como un chocolate o lo que sea, es algo peor». Bueno, podéis saberos todas las reglas, todos los verbos irregulares, todas las excepciones, pero si no abrís la boca, el español ni se entera. Entonces, hablar se aprende hablando, no acumulando teoría. Y esto lo estoy diciendo constantemente a los estudiantes, que en el punto en el que vosotros estáis en este nivel avanzado, en realidad no hace falta seguir acumulando cosas. Lo que hay que hacer es practicar con lo que tenéis, activar el español que tenéis porque lo tenéis, está por ahí, en algún sitio, hay que buscarlo. Yo siempre digo, muchas veces, así en modo de broma a mis amigos, que mi memoria es como… cada vez que tengo que pensar una cosa, cada vez que tengo que recordar una cosa, como tengo muy mala memoria, para mí es como si una señora de 90 años estuviera en la recepción de una biblioteca y cada vez que yo le pregunto algo tiene que ir al sótano a buscar la información y vuelve media hora después. Pues esto es un poco igual. Las cosas están ahí. Lo que pasa es que hay que entrenar el que salgan rápidamente porque muchas veces, claro, si no hablamos, lo que pasa es que no estamos articulando las palabras, nuestra lengua, nuestra boca, los movimientos, los sonidos, todas esas cosas hay que entrenarlas. Y no solo eso, sino también la agilidad. Una de las cosas que estoy haciendo constantemente en los programas son rutinas de pensar rápido, de responder rápido, de reaccionar rápido. Y esas cosas que nos enseñan en los libros y que pues tú haces un curso de español y no te lo enseña nadie, son las cosas que hay que entrenar porque ya tenéis el vocabulario, ya tenéis las expresiones. Solo hay que entrenar a que salgan en el momento que tienen que salir, que esas… realmente el kit de la cuestión de todo esto de hablar un idioma, el que salgan las cosas. Porque ¿cuántas veces os pasa que estáis hablando ahí y de repente no sale una frase, no sale, no sale? Y cuando te vas dices tú «hostia, era esta expresión que la escuché el otro día en un podcast». Bueno, pues eso constantemente. Entonces esas cosas se entrenan. Vale, antes de meterme con la tercera verdad incómoda, quiero deciros una cosa. Que si os gusta este podcast, si os acompaña todas las semanas, todos los días, mientras estudiáis, cocináis, vais al trabajo, pasáis a vuestro perro, saléis a correr, lo que sea, dejadme una valoración en Spotify, en Apple Podcasts o un comentario luego de esto. ¿Por qué? Porque para mí estas cosas son muy importantes porque ya sabéis cómo funcionan los putos algoritmos estos, que al final si el podcast no tiene movimiento, pues lo que pasa es que no lo encuentran o digamos que las plataformas no lo muestran a otras personas. Entonces si os gusta el podcast, simplemente eso, pues le dais en Spotify, por ejemplo, puntuáis el podcast con cinco estrellitas, ahora mismo hay 346 valoraciones, 4,9 de media sobre 5 no está nada mal. Vamos a ver si subimos esas 346 valoraciones hasta 400 y si escucháis el podcast desde Apple Podcasts, pues también cinco estrellitas o me dejáis un comentario de que os mola el podcast o lo que sea, lo que os dé la gana. Si es una valoración negativa prefiero que no lo hagáis. No, es mentira, podéis hacer lo que queráis, libertad de expresión. Bueno, el caso es que me ayudáis muchísimo si le echáis ahí una valoración al podcast porque estas cosas ayudan mucho con el tema del algoritmo. Una vez hecha esta pequeña pausa, vamos con la tercera verdad incómoda que es que los errores no se corrigen con teoría. Esta está muy conectada con la anterior, con el tema de que estudiar más no significa hablar mejor, pero que los errores no se corrigen con teoría. Mucha gente piensa y esto me pasa todos los meses con estudiantes de los programas de fluidez que me llegan y me dicen «bueno, ahora quiero estudiarme otra vez toda la gramática de español». Y yo me quedo así con la boca abierta y digo «¿pero estamos locos o qué? Vamos a ver, vamos a ver». Imaginaos que seguramente aquí algunas personas de las que escucháis este podcast sois médicos, imaginaos que vosotros estudiáis la carrera de medicina, siete años, ocho años, los que sean, que estáis en una consulta médica y tenéis que hacer una consulta de un procedimiento, yo que sé, algo pues que bueno, típicas cosas estas que no haces muchas veces y que de repente pues tienes que mirar a ver cómo se hace algo, ¿no? Y resulta que como no te sabías ese procedimiento, dices tú «hostia, me voy a estudiar otra vez toda la puta carrera de medicina». No, joder, no, eso no tiene sentido. O sea, vamos a ver, en el nivel avanzado, en el nivel en el que vosotros estáis ahora mismo, no hace falta estudiar de nuevo toda la gramática. Lo que hay que hacer, y esto lo digo siempre también a mis estudiantes, es ser mucho más quirúrgico. Mira, ahora que ponía el ejemplo de los médicos, es ver en qué cosas necesito reforzar y bueno, pues mira, tengo problemas con los verbos pronominales. Bueno, pues esta semana me voy a enfocar en mejorar esto. Porque esto de estudiar más gramática, más gramática, más gramática y me voy a dejar de… y no me voy a equivocar, ya os digo yo que no tiene conexión. O sea, puedes estudiar toda la gramática que quieras, pero vas a seguir equivocándote en las mismas cosas. Por lo que decía antes, porque hay que entrenar las cosas, hay que entrenar las reacciones, hay que entrenar las expresiones que aparezcan. Todo, todo, todo se entrena, todo se entrena. Mira, yo cuando jugaba al fútbol y cuando entrenaba, me encantaban los entrenadores que tenía a veces y cuando yo era entrenador, que cuidaban todos los detalles de todo lo que pasaba en el partido. O sea, se entrenaba hasta los saques de banda. Y dirás tú, joder, qué tontería entrenar un saque de banda. Bueno, pues de un saque de banda puedes hacer un gol. O sea, es que todo se puede entrenar. Entonces, en esto de los idiomas, exactamente lo mismo. O sea, al final, estas cositas hay que ser, en este nivel que vosotros tenéis, hay que ser mucho, mucho más quirúrgico. Esto me recuerda a una jugadora que tenía cuando entrenaba un equipo que entrenaba equipo femenino, que la verdad es que era un equipo con un nivel muy bueno porque era… Bueno, hoy en día, de hecho, hay tres jugadoras, cuatro jugadoras que están jugando en primera división, una de ellas en la selección española, en el Madrid además. Top, vamos a decir. Y había una chica que llegó allí al equipo a entrenar. Bueno, pues estuvo ahí entrenando con nosotros y jugó con nosotros. Y ella venía del tenis. El tenis, para las personas que juegan al tenis, y yo he jugado al tenis, pues es un deporte en el que puedes pasarte horas y horas repitiendo el mismo golpe y es lo que haces. O sea, estás una hora y media dando golpes de revés, todo el rato. O sea, como si fueras una máquina. Ella era muy buena con los deportes de manos. De hecho, cuando hacíamos juegos de calentamiento, por ejemplo, con las manos y todo eso, pues destacaba porque era muy buena con eso. Sin embargo, con los pies, pues hay que decir que era bastante limitada. No estaba acostumbrada y, bueno, pues ella estaba acostumbrada a los deportes de mano. Con los pies no era tan buena. Pues fijaos el enfoque de Sara. Bueno, yo llegaba al campo a entrenar, llegaba un ratito antes para preparar todas las cosas, todo el material y todas las cosas, y ahí estaba Sara. Estaba sola delante de una pared con un balón, golpeando contra la pared, con la derecha, con la izquierda, con todo. Y la verdad es que al final del año, Sara fue sin lugar a dudas, a pesar del buen nivel que había en ese equipo, del nivelazo que había en ese equipo, fue yo creo que la jugadora que más mejoró en proporción a la que más mejoró desde luego, o sea, de lejos. Porque es que tenía una mentalidad de que algo no lo vas a hacer, lo practico. Yo le decía una cosa y era como una esponja. Te miraba así con los ojos abiertos y al día siguiente veías que lo que le habías dicho lo estaba intentando practicar. O sea, es que así era gusto. Un poco con los idiomas ocurre lo mismo. Los errores no se corrigen viendo vídeos, o sea, por ejemplo, en el caso de Sara no se corregirían viendo vídeos y diciendo «mira, tenías que haber hecho esto». No, se corrigen como ella lo estaba haciendo, cogiendo un balón y pum, pum, pum, pum. Entonces, cada error dicho en voz alta es una versión menos del mismo error. Esta es una frase que me gusta a veces decir a mis estudiantes que al final los errores que vamos cometiendo, y si vamos siendo conscientes de esos errores, al final la próxima vez que vamos a cometer ese error es bastante probable que no lo hagamos. Y si lo cometemos, bueno, pues vamos ahí acercándonos más a no cometerlo. Bien, cuarta verdad incómoda. Leer, escuchar y pensar en español también cuenta. A veces me encuentro… Bueno, me encuentro, no voy a decir nombres, pero me encuentro contenidos de gente que dice «no, para hablar español solo vale hablar». Que vale, sí, es verdad. Pero no todo tiene que ser hablar y de hecho, en estos niveles en los que vosotros estáis, yo me encuentro siempre, y diría en el 90… no, en el 100% de los casos, que la comprensión auditiva vuestra es muy superior, en muchos casos, muy superior a la habilidad a la hora de hablar. Y esto es fruto de qué? Pues de haber estado leyendo, de haber estado escuchando, de haber estado, vamos a decir, practicando de manera pasiva el idioma durante mucho tiempo, y al final esto es lo que ocurre. Este podcast, por ejemplo, en el que hablo sin pausas, hablo sin… a toda velocidad, pues es un buen entrenamiento para esto, para mejorar vuestra comprensión auditiva. Luego, necesitamos, como digo, practicar la habilidad de hablar. Pero esto es un gran comienzo. Y muchas veces, y siempre digo, y me miráis así un poco raro, a veces os digo que yo os envidio. El hecho de que estéis escuchando este podcast, con el nivel que tiene este podcast, yo no soy capaz de escuchar un podcast en inglés así. Sí, soy capaz, pero a los tres minutos estoy a punto de que me dé un ictus, porque ya os digo que para mí requiere muchísimo esfuerzo, muchísima concentración escuchar un podcast de un nivel así. Un nivel en el que te hablen como un nativo, que no te estén hablando como pausadamente. En este caso, yo siempre digo que os envidio, porque ese paso que tenéis de la comprensión auditiva es el primer paso perfecto para luego desarrollar la habilidad de hablar. Hay gente que desde luego que fue desarrollando más o menos las habilidades al mismo tiempo, pero hay gente, como decía al principio, que lleva mucho tiempo estudiando, pero que no está hablando y al final eso se nota. Y es una pena, porque una vez que tienes un nivel de comprensión tan alto y ver personas que entienden todo, pero que no son capaces de conjugar cuatro verbos, pues da un poco de pena. Pero bueno, eso es una cosa que también se puede trabajar, que se puede corregir y de hecho aquí estamos para corregirlo. Quinta verdad incómoda, el acento no se quita, se mezcla. Bueno, de esto quizás me mate algún profesor de pronunciación por ahí famoso, por ejemplo, estoy pensando en mi querido Miguel, y yo sinceramente pienso que eso de sonar como un nativo, joder, a mí cada vez que escucho eso me da un poco de… A ver, yo entiendo que hay gente que quiere sonar, que no se distinga si son de un sitio o de otro, que eso me parece normal, pero yo en mi opinión sonar como un nativo no hace falta. O sea, creo que además el acento es parte de nuestra historia lingüística, es parte de dónde venimos, de cómo aprendimos el idioma, de todas las palabras que hemos usado hasta llegar aquí. Me acuerdo muchas veces de mi querido Luke, que es mi inglés andaluz. Bueno, pues me acuerdo la primera vez que lo escuché hablar con ese acento inglés andaluz que me moría de la risa. Me encantó escuchar ese acento, súper divertido y la verdad es que esas cosas creo que también son… forman parte un poco de nuestra propia identidad. Siempre pongo el ejemplo de un futbolista, una persona que ya murió, que se llama Michael Robinson, que era un ex futbolista, que luego se convirtió en comentarista de partidos aquí en España y él comentaba con su acento típico inglés y muchas veces le preguntan «Oye Robinson, Michael, si llevas 40 años en España, ¿por qué sigues hablando igual?» Bueno, pues decía «porque es parte de lo que soy» y al final pues él era muy reconocible. Yo si escuchaba hablar a Michael Robinson pues ya sabía que era Michael Robinson y entonces estas cosas también forman un poco parte de todo esto. Cambiar el acento es posible. Bueno, por supuesto que es posible, pero no sé, a mí eso me parece un poco… desde luego que hay cosas que tenemos que tener que cambiar. Por ejemplo, si tenemos problemas a la hora de pronunciar determinados sonidos pues tenemos que corregirlo, eso está claro, o sea, eso no hay tutía. Pero a ver, no sé, yo creo que esto de tener una mezcla de acentos a mí me parece guay. Por ejemplo, yo cuando escucho hablar a un italiano en español o a un italiano en español, joder, pues se te cae un poco la baba, no sé, mola. Mola ver a un italiano hablando español y yo creo que es una cosa chula, pero desde luego, a ver, si hay problemas a la hora de pronunciar y todo esto, pues ya es un tema que hay que corregir, pero bueno, por lo demás no pasa nada. Bueno, estas son las 5 verdades incómodas de hablar español. No sé si estáis de acuerdo, si no estáis de acuerdo, si me dejáis algún comentario para decirme un poco qué os ha parecido este episodio, si os ha gustado este estilo de episodio también, porque bueno, pues últimamente he estado haciendo otro tipo de episodios. Solo quiero decir algo que llevo meses diciendo, que llevo tiempo diciendo y que lo digo, pues si entráis en la web lo veis, en español no se estudia, se entrena, o sea, se entrena, se vive, hay que hacer, ¿vale? Si me quedo con algo de este episodio es que hay que hacer más, hay que mover el culo, hay que mojarse, como decía eso de «si quieres petes, mojate el culo», pues igual. Y nada, pues si estáis escuchando este episodio, ya estáis entrenando, ya estáis entrenando de manera pasiva y ahora os invito a que lo hagáis también de manera activa y que mováis un poco el culo, y esto dicho con cariño, por supuesto, no estoy llamándoos la atención de nada, cada uno haga lo que le dé la gana. Gracias como siempre por estar al otro lado y de nuevo, si el podcast os gusta, si os acompaña, si os ayuda, pues ayudadme a que le ayude, valga la redundancia, a otros estudiantes pues dando valoraciones de 5 estrellas en la plataforma donde lo estéis escuchando, en Spotify, en Apple Podcasts, en Overcast, en donde os dé la gana, ¿vale? Esto, como os digo, no es por ego ni es nada, es simplemente por el puto algoritmo y todas estas cosas. Así que nos escuchamos el próximo martes y también, pues si queréis, ahí tenéis la newsletter. Nos vemos. Un saludo. Adiós.