Fluent Spanish Express Podcast, episodio número 564.
Aquí tenéis todo el español que no os enseñan los libros. ¡Comenzamos!
Muy buenos días, bienvenidos, bienvenidas a un nuevo episodio de Fluent Spanish Express Podcast. Hoy es lunes 22 de diciembre de 2025. Mi nombre es Diego Villanueva y cada semana os traigo un nuevo episodio del podcast más desafiante de español avanzado. ¿Por qué? Porque sin adaptar la velocidad ni el vocabulario, sin guion, sin filtros, el español tal y como lo hablamos los nativos españoles.
Hoy, último episodio de esta serie del Manual de Supervivencia para la Navidad en España. Como os había contado al principio, he decidido convertirlo en un poco de Grinch. Y contaros la Navidad desde un punto de vista un poquito diferente. No de las tradiciones, sino más bien consejos, estrategias, técnicas para sobrevivir a la Navidad en España. Porque eso es lo que se hace en este mes de diciembre. Hay que disfrutar de las fiestas, pero por supuesto, el objetivo máximo es llegar a enero. Y eso a veces no es fácil. Así que espero que os haya gustado mucho esta serie de episodios relacionados con esto, con las técnicas de supervivencia para la Navidad en España. También que las personas que estéis en el newsletter a las que os he contado más consejos, porque tenía más días y he hablado de más cosas que las que he hablado aquí en el podcast, pues también por lo que me habéis dicho os ha gustado mucho. Y estoy contento porque es algo que fue divertido. Me apetecía mucho contaros todas estas cosas y también desde un punto de vista un poco Fluent Spanish Express, pues con este humor que me caracteriza y que bueno, pues espero que, como digo, hayáis disfrutado. Hoy vamos a hablar de algo que pasa muchísimo Navidad y son los planes sorpresa. Bueno, madre mía, o sea, planes que no has pedido, planes que no esperabas, planes que no quieres, pero que igualmente llegan. O sea, llegan porque sí, porque bueno, no sé por qué hay personas que en diciembre tienen más energía de lo normal. Yo no entiendo a esta gente que llega al mes de diciembre cuando todo el mundo estamos ya con la batería en reserva y estas personas llegan ahí con una energía social que bueno, no sé, es que no sé cómo son capaces de llegar a diciembre con toda esa energía. Te encuentras estas personas que te dicen como «oye, estamos aquí tomando algo, ¿te vienes?» Y tú que estás ahí en casa, en pijama eligiendo la peli que vas a ver en Netflix con las palomitas, con la manta, pues dices «qué narices voy a ir yo a ningún sitio ahora, qué pereza». Esto hay que dejar claro desde el principio que no es odiar a la gente, o sea, no es que seamos antisociales, no es que seamos sociópatas, no, no, la cuestión aquí es que tenemos que proteger también nuestra energía, ¿vale? Porque al final en diciembre, como digo, ya llegamos todos con la lengua afuera y pues a ver, hay que medir mucho. Eso es lo que yo creo los planes que hacemos en la Navidad, que hay algunos que son obligatorios, pues yo qué sé, pues ir a celebrar con tu familia la Navidad, la noche buena, la noche vieja, todas las cosas, pues esos hay que contar con ellos, pues todos los planes extra nuevos que aparecen por ahí hay que medir mucho, ¿vale? Porque podemos empezar el mes de diciembre con mucha energía y acabar por los suelos, así que como digo, sobrevivir, ¿vale? Porque en España los planes sorpresa, y esto es lo que voy a enseñar hoy, no se rechazan, se desactivan, o sea, lo que no, no vamos a rechazar ningún plan, simplemente vamos a conseguir que dejen de preguntarnos para hacer este tipo de cosas, ¿vale? O sea, que en realidad el objetivo de este episodio es que podáis, pues, «escaquearos», es decir, pues no tener que hacer planes sorpresa en Navidad y todo esto sin quedar mal, ¿vale? Todo lo que os voy a enseñar aquí siempre pensando en vuestro bien, o sea, es que esto es una labor social increíble. Bueno, cuando hablamos de planes sorpresa, ¿a qué nos referimos? Un plan sorpresa, pues bueno, pues como la propia palabra sorpresa indica, es algo totalmente improvisado, que no esperabas, además suele llegar acompañado de demasiada energía que no tienes, o sea, te están proponiendo un plan con un nivel de energía que dices tú «madre mía, pero si yo es que ahora mismo ya no puedo ni ir casi al baño, o sea, me estás aquí pidiendo que haga esto». No, vale. Y luego también estos planes sorpresa se caracterizan por tener cero respeto por nuestro cansancio. Tú estás ahí con la lengua fuera y resulta que te proponen un plan que dices tú «pero bueno, ¿cómo voy a hacer yo esto? Madre mía». Bueno, lo típico, estás ahí en casa, te pican «¡ey, estamos abajo, baja!» o «venga, vente que luego te vas rápido», ¿no? O el típico «ya que estás, ¿por qué no vienes con nosotros?», ¿no? Este tipo de frases que son tan comunes y que son el prolegómeno de un plan que no quieres hacer. Pero bueno, el problema en realidad nunca es el plan, el problema es el momento. Porque a veces estas personas, como digo, eligen momentos que no son los mejores para que tú decidas apuntarte al plan, ¿no? Entonces, ¿qué errores no debemos cometer nunca cuando nos proponen un plan? Vale. Esto, el primer error típico es dar demasiadas explicaciones y justificarnos demasiado. Esto ya os lo contaba en los episodios anteriores, por ejemplo, en el tema de la sobremesa, que al final, cuantas más explicaciones y más te justifiques, peor. ¿Por qué? Porque al final, cuando empiezas a dar razones demasiado específicas, demasiado concretas, son demasiado fáciles de rebatir. Y a veces no tienes mucho tiempo para pensar, porque como son sorpresa, pues te vienen ahí, te caen del cielo, pues no tienes tiempo para pensar un argumento demasiado sólido que te permita escaquearte del plan. Entonces, nunca deis explicaciones demasiado largas, no os justifiques demasiado, y así todo irá bien. Luego, segundo error, empezad la respuesta a la proposición del plan con un «bueno». Por ejemplo, «bueno, ahora mismo es que estoy aquí en casa aburrido, estoy aquí en casa tirado, no me apetece mucho salir». Ese «bueno» es súper peligroso. Es la palabra más peligrosa con la que puedes empezar una respuesta. ¿Por qué? Porque ese «bueno» abre la puerta a duda. Y esa duda, al final, personas que tienen más energía que tú te van a ganar. Van a empezar a darte razones por las que tienes que apuntarte al plan y al final vas a caer. Pues lo siento mucho, pero entonces tened cuidado con esta respuesta. Nunca empecéis las frases con «bueno». Ser tajantes cuando respondáis. Y luego el tercer error es típico también, es el típico «me paso luego». ¿Vale? «Me paso luego» o «ya veo, ya, luego si eso me paso» es generar expectativas que te van a jugar una mala pasada. Porque tú piensas «bueno, mira, si están aquí abajo donde mi casa y tal, les digo que ya voy luego y luego no voy». No, eso es un problema. ¿Por qué? Porque esas personas van a salir, van a ponerse a beber y luego se van a poner a llamarte todo el rato y a buscarte para que te unas al plan. Entonces no juguéis nunca con esta generación de expectativa de decir «bueno, ya me paso luego si eso». Porque al final esto, como os digo, es una trampa, un boomerang que os va a caer de nuevo en la cara. Así que cuidado con esto. ¿Y qué excusas funcionan cuando queremos escaquearnos de un plan sorpresa en España? Bueno, el típico «bueno, me viene fatal», «bueno, es que hoy no me da la vida», «estoy muerto», «tengo mucho lío»… Pero la reina absoluta que funciona en las navidades, y esta, grabaros en la frente, es «tengo plan familiar». Sí, esta de «tengo plan familiar» es irrebatible. No hay absolutamente nadie, y esto os lo puedo asegurar al 100%, nadie que si tú les dices que tienes plan familiar y además lo dices así con cara de fastidio, o sea, con tono de fastidio, es decir, como «buah, tengo plan familiar, mira, me gustaría muchísimo, pero es que no puedo». Vale, ese «tengo plan familiar» es, como digo, irrebatible. O sea, nadie te va a decir «no, pero no vayas con tu familia». No, no. O sea, absolutamente imposible que te digan algo, ya os lo aseguro. Y lo importante aquí es el tono con el que decimos las cosas. Importa muchísimo más el tono que la frase. El «este tengo plan familiar», si lo decís como digo, con, bueno, pues es que este tono así de fastidio, de «buah, tengo plan familiar, me iría de cañas con vosotros, pero es que, joder, no me puedo escaquear de esto porque es que ya me comprometí hace mucho, ya sabes, además cómo son las abuelas», bueno, todas estas cosas. Entonces, el cómo decimos, cuando hablamos de cansancio, de que estamos cansados, no podemos decir «oh, estoy muy cansado, no, tengo que decir, buah, estoy, una semana durísima, mañana tengo que currar a las 7, estoy imposible». Pocas palabras también, cero entusiasmo. Este tipo, este tono, este tono es el que os va a ayudar a escaquearos de los planes sorpresa en Navidad. Y luego, hay también una cosa que tenemos que intentar, que es, pues, trabajar o entrenar el arte de decir no sin romper amistades, ¿vale? No hace falta mentir, no hace falta inventarse dramas, no hace falta prometer que vamos a hacer ese plan otro día, porque esto, al final, como digo, vas, como se dice, hipotecando la agenda de tuyo futuro, diciendo «bueno, nada, venga, la semana que viene hacemos esto y tal». No, la semana que viene tuyo futuro se va a cagar en ti porque decir «¿en qué momento se te ocurrió a ti proponer que hiciéramos esto esta semana, cuando estás igual de cansado o más todavía?». Hay que decir no o hay que intentar escaquearse de estos planes de una manera tranquila, sosegada, con firmeza, ¿vale? Cuando respondéis a las cosas de manera tranquila, pausada. Y esto ayuda mucho también para el tono del cansancio, ¿no? De «buah, no, vaya semana que llevo, no sé qué». Luego, repetir la excusa tantas veces haga falta, ¿vale? «Pues no, mira, es que estoy con un poco de gripe, no sé qué, no aguanto». Vale, si te siguen insistiendo, tú sigues manteniéndote firme en lo que acabas de decir, en que tienes gripe y que te sientes mal y que te duele la garganta y que lo que sea. Pero sigues repitiendo la excusa hasta la satiedad. Porque a partir de que tú respondes siempre la misma excusa, el que insiste es el que queda mal, no tú. O sea, la persona que te sigue RKR diciéndote «oye, venga, va, da igual que tengas gripe, no sé qué», esa es la persona que queda mal, no tú. Luego, hay otro tipo de planes sopresa que son más, podríamos decir, tecnológicos o digitales, no sé cómo decirlo, que son los planes sorpresa en grupo, en los whatsapps, en los grupos de whatsapp, que esos los carga el diablo, ¿no? La típica de «eh, vamos a tomar cañas, ¿quién se apunta?», «estamos todos aquí tomando algo», ¿no? Y hay que tenemos que hacer, lo primero, cabeza fría, no contestar rápido, no contestéis rápido, dejad que pase el tiempo. El tiempo, en este caso, en este tipo de planes, juega en vuestro favor, ¿vale? Nadie os va a decir que «¿por qué no contestasteis?», pues bueno, no contestéis porque no teníais móvil encima, porque estabais sin batería, porque está lo que me dé la gana. Y luego, cuando respondáis, si respondéis, si tenéis la fortaleza de responder, pues hacerlo de una manera corta y tajante, ¿vale? No entréis en el juego de debatir sobre por qué no vais a ir o por qué no vais a apuntaros al plan, ¿vale? Simplemente un «mira, hoy paso, pasadlo bien sin mí, mandad fotos, que esto también es muy de madre, eh, manda fotos, ¿no?» Y, pues, también, de nuevo, si se ponen las cosas feas, «no, es que tengo plan familiar, ya está, cerramos el debate, ¿vale?» Repito lo del principio, decir que no, a un plan sorpresa de Navidad no os hace mal a las personas, eso es importante, ¿vale? Os hace conscientes de la energía que tenéis, ¿vale? Y en Navidad, pues las energías ya son las que son, porque en Diciembre, el plan, y esto os lo llevo diciendo todo el mes de Diciembre, es sobrevivir. Sí, pasarlo bien, comer, disfrutar de la familia, todas estas cosas, pero sobre todo sobrevivir. Entonces, este tipo de consejos que os he dado para hoy son súper importantes, que los tengáis en cuenta para poder conseguir nuestro objetivo final que es sobrevivir. Esto, en suma, con todos los episodios anteriores, con las newsletters que he enviado, pues yo creo que pueden hacer un buen manual de supervivencia para la Navidad en España. Y termino diciéndos que Diciembre no es un mes tan improvisar, porque, como digo, las energías son las que son, y sobrevivir, pues, también cuenta como plan, o sea, que al final el plan previsto es sobrevivir. Bueno, espero que os haya gustado este episodio, que os haya gustado esta serie de cinco episodios del Manual de Supervivencia para la Navidad en España. Os recuerdo que el día 26, el viernes, tendréis triple episodio, triple episodio, sí, sí, vamos a hacer un triple episodio. Además, un episodio que, bueno, por lo que me habéis dicho en los años anteriores, os gusta, que es el de pensar en el año en que habéis, bueno, lo que habéis aprendido, lo que habéis practicado con el español, también uno para fijar vuestros objetivos, y este año como novedad también os haré un episodio, publicaré un episodio en el que os hablo de mis objetivos para Fluent Spanish Express en 2026. O sea, os voy a contar lo que se viene en 2026, que va a ser, creedme, gordo, gordo, gordo. Dicho esto, termino diciéndoos que os suscribáis al newsletter www.fluentspanishexpress.com y que nos vemos el viernes, o el viernes tendréis tres episodios, así que preparaos un buen termo de café o de té, lo que queráis, y con tranquilidad y calma hacer esas prácticas, esos episodios, que estoy seguro que os van a encantar. Como digo, nos vemos esta semana. Adiós, y bueno, también, por cierto, que tengáis feliz Navidad, felices fiestas y todas estas cosas que se dicen en estos tiempos decembrinos. Nos vemos, adiós.